
En estos próximos meses se va a hablar mucho (otra vez) de si es necesaria una televisión pública y, en ese caso, qué modelo de financiación se adopta con ella. Entre los severos recortes de presupuesto que RTVE sufrirá este año y los que la BBC lleva ya sufriendo unos cuantos meses, más la reciente noticia de las bajas audiencias de los canales autonómicos, el tema va a volver a estar muy candente. Es muy probable que se proponga, de nuevo, que RTVE adopte alguno de los modelos de televisión pública que se siguen en otros países europeos, pero mientras llega otra vez ese debate, puede ser interesante ver las cuitas que atraviesa otra cadena pública, PBS, en un país no conocido precisamente por la financiación estatal de la televisión como es Estados Unidos.
Los republicanos están celebrando las primarias para elegir al candidato que se enfrente a Barack Obama en las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, y casi todos los aspirantes ya han expresado su intención de recortar el dinero que el gobierno federal asigna a la PBS, que en 2011 fue de 571 millones de dólares en total (una cantidad similar a la recibida por RTVE en ese mismo año). El candidato más claro para enfrentarse a Obama, Mitt Romney, ya dejó claro que “no vamos a matar a la gallina Caponata, pero la gallina Caponata tendrá que tener anuncios“. Paula Kerger, presidenta de PBS, respondió a Romney en el inicio de la gira de la Asociación de Críticos de Televisión afirmando que la televisión pública le costaba a cada contribuyente 1,35 dólares al año, y que los votantes apoyaban a la PBS. Y es que el modelo de televisión pública en Estados Unidos es un poco más complicado que el español.













