
Animada por el buen dato de audiencia de la semana pasada de ‘Hermano mayor’, dato que esta semana no se ha repetido, ayer me dispuse a ver el programa para comprobar si había cambiado desde la temporada pasada en la que le dí varias oportunidades y salí huyendo despavorida.
No han cambiado demasiado las cosas en el programa. La estructura sigue siendo la misma: sota, caballo y rey. Adolescente problemático; terapia con deporte, trabajo y enfrentamiento con los padres; y final mostrándole al adolescente las imágenes de su comportamiento con redención incluida. Menos esta semana, que el programa tuvo un falso final de escándalo.






