Viene siendo frecuente que cuando las cadenas (ya sean de aquí o de cualquier otra parte) encuentran una mina de oro en algún elemento, lo explotan hasta dejarlo seco. Y pasa con todo: reality shows, miembros del jurado, comedias, dramas y, por supuesto, también los personajes. La historia de la televisión está llena de personajes venidos a menos, que comenzaron siendo el puntazo más increíble del año para caer en picado a continuación, con unas habilidades explotadas y llevadas al extremo, cansando al espectador y llegando a caer en muchas ocasiones en el olvido más absoluto.
Aunque no siempre ocurre esto por convertirse en simples parodias de lo que un día fueron. Hay ocasiones en las que los guionistas son incapaces de hacer avanzar a un personaje; funciona, es divertido (o dramático), a la gente le gusta y no hay necesidad de hacerle avanzar, aunque el personaje tenga ya 25 años y se comporte como si estuviera en el instituto. Por último, hay alguno que pasa de ser un secundario interesante a un protagonista demasiado histriónico, con más minutos en pantalla de los que se merece. A continuación tenéis cinco ejemplos que, a mi parecer (y sólo al mío, probablemente no al vuestro) son representativos de todos estos casos.







