'No soy como tú' y no quiero volver a verte

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Alberto Ammann en 'No soy como tú'

Si hace un par de días me hubieran dicho los datos de audiencia que ‘No soy como tú‘ iba a cosechar, no me lo habría creído. Cierto es que competía con ‘Gran Reserva‘, la serie revelación (y sin publi), y con ‘Supervivientes‘ en Telecinco, pero un 8,8% y poco más de millón y medio de espectadores es algo que no vaticinaba ni el más pesimista. La moda vampírica se suponía que debía hacer efecto, pero el aburrido sucedáneo que Antena 3 se ha sacado de la manga no se puede levantar ni con las abundantes caras bonitas del reparto.

El ritmo se plantea lento, lentísimo durante toda esta primera parte. El argumento se da por sabido desde el principio sin apenas explicación, lo que da lugar a mucha confusión en el espectador, y el guión está plagado de silencios dramáticos que solo producen sopor a este lado de la pantalla. Los personajes son planos e impersonales, y mientras las escenas de acción son demasiado escasas, las de amor y sentimentalismo son demasiado abundantes, produciendo arcadas al más pintado.

Del reparto de personajes tan sólo salvaría a Alberto Ammann y Alexandra Jiménez, probablemente los únicos que no me han parecido sobreactuados, y el rollito amor odio que se traen ambos personajes es quizá lo más interesante. De entre los adolescentes, ninguno me convence. Lucía (Lucía Martín Abello) y su drama son desquiciantes, y no lo es menos el personaje de Raúl (Nicolás Coronado), a quien parece faltarle voz ya que todo lo susurra en voz baja; por no hablar de ese amor sobrehumano que se gesta en apenas unas horas. Patético.

Y a pesar de afirmar una y otra vez que no es un ‘Crepúsculo’ a la española, he encontrado varias coincidencias altamente sospechosas. Dejando a un lado la historia (que se parece mucho), las notas musicales que se oyen en este capítulo son muy parecidas a las de la banda sonora de la película, y las habilidades que los vampiros (o mestizos, da igual) demuestran están absolutamente calcadas. Por no hablar del hecho de que no puedan entrar en una casa si no son invitados por su dueño, algo extraído directamente del argumento de ‘The Vampire Diaries‘.

En definitiva, ‘No soy como tú’ se ha tomado demasiado tiempo en plantear su argumento, algo que se podría haber reducido teniendo en cuenta lo que cabe esperar de un drama adolescente de este estilo. Ahí reside su principal problema; en eso y en la impersonalidad de sus personajes. La segunda parte, no obstante, parece tornarse más interesante, con más acción y “efectos especiales”, pero también con más amor del vomitivo y arcadas sentimentalistas. La pregunta es: ¿Merece la pena terminar de verla? Difícil decisión.

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