
Este artículo contiene spoilers sobre el final de ‘Punta Escarlata’ y la segunda temporada de ‘El barco’.
Muchos son los buenos propósitos que nos hacemos al inicio de una nueva etapa. Por eso, algunos ya tendrán en mente la dieta que iban a empezar el uno de septiembre y que automáticamente han ido posponiendo al lunes siguiente. Otros ya estarán mirando matrículas para sacarse de una vez por todas un certificado de idiomas o el carnet del coche. Los más televisivos habrán caído en la tentación de comenzar una de esas colecciones que anuncian constantemente en la pequeña pantalla. Y yo, como buen seriefilo de ficción nacional, continuo empeñado en que las cadenas traten a sus series con el mimo que les corresponde.
Os pongo en una situación con la que muchos os sentiréis identificados. Emiten un episodio de la serie que sigues el mismo día en el que has quedado con un amigo que hace tiempo que no veías, la noche en la que decidiste permanecer estudiando o el día, por qué no admitirlo, en el que tenías que elegir entre dos productos televisivos y fue esa ficción la que salió perdiendo. Tampoco es que los incontables anuncios que las cadenas emiten durante un episodio (normalmente en los momentos más desafortunados) te animen a hacer lo contrario. “Después lo veo en la web“, piensas ingenuo sin caer en la traición con la que te vas a encontrar más adelante.





