
En Estados Unidos existe un duelo por las audiencias de los programas de análisis político sólo comparable a la competencia que aquí desatan las noticias. Se trata de programas donde la objetividad da paso a la opinión personal y se deja de lado la noticia rápida para que la investigación en profundidad llegue al espectador, programas donde lo esencial es la persona que los presenta, como Larry King o Rachel Maddow.
Evidentemente cuando hablamos de política americana tenemos dos bandos totalmente diferenciados: los Republicanos que en este caso tienen su bandera en la cadena Fox News y los Demócratas que hasta hace un año se ordenaban en torno a la CNN que, no obstante, en estos momentos sufre una dura competencia por parte de la MSNBC.
De todos estos canales, sin ninguna duda, el que bate todos los récords de audiencia es Fox News con el programa ‘The O’Reilly Factor’. Sin embargo este programa carece de verdadero interés por no tener competencia alguna dentro de su tono político y respecto a su audiencia natural –más bien conservadora-. Pero por lo contrario, en el bando de los demócratas, ahora hay una guerra encarnizada que nadie se habría imaginado que pudiera tener lugar.






