
Casualidades de la vida, Pasapalabra entrega un bote coincidiendo con su programa número 100 300 en Telecinco (en la imagen la afortunada), y aún me acuerdo de aquel artículo de Manuls en el que ponía en duda la veracidad de la dificultad del concurso. Otro día también nos contó que en Al pie de la letra te decían qué canciones te iban a tocar cantar. Si habéis seguido El gran Quiz habréis podido pillar más de un desliz en las respuestas que daban como correctas. Lo último ha sido lo que nos contaba Andrés Gracia esta mañana a través del correo electrónico referido al concursante doble en Identity y Sabes más que un niño de primaria, programa en el que por cierto también tuvieron su polémica. Para un seguidor de concursos, todas estas historias resultan, como poco, molestas.
Por otro lado, cuando las críticas hacia estas prácticas arrecian o cuando alguien, en esta época de Internet e intercambio de opiniones, cuestiona como espectador las dificultades de los concursos, no es raro recibir algún comentario de la otra parte, los concursantes, que se afanan en defender el concurso en el que participan. Suele ser recurrente la frase que hemos oído tantas veces: “desde casa todo parece más fácil”. Como ejemplo, podéis leer los comentarios en esta entrada. Comprendo que un concursante defienda su intervención en un programa pero lo que me escama es que los verdaderamente señalados, cadenas y productoras, no dicen esta boca es mía.



Uno de los aspectos más destacados de este verano televisivo plagado de películas y repeticiones está siendo el regreso al prime time, por fin con buenos resultados de audiencia, de los concursos. Los jueves, Antena 3
Ayer fue una jornada bastante sorprendente para la cadena pública en cuanto a audiencias se refiere, y es que su apuesta para el prime time de los lunes, el concurso Identity le ha funcionado a la perfección quedando en segunda posición detrás de los imparables capítulos de CSI.


