Generación d.F., vaya toalla

Tenía ganas de ver esta serie (siempre me pasa con los estrenos), y me he llevado un chasco de los buenos porque Generación d.F. no me gustó nada de nada. La serie da la sensación de estar a medio hacer, la producción deja mucho que desear, los decorados son más planos que los de Escenas de matrimonio, las risas enlatadas son insoportables, los personajes tienen poco gancho y los guiones no me hicieron gracia.
Generación d.F. cuenta con buenos actores y buenas interpretaciones, eso sí, pero no es suficiente para levantar el tono de una ficción que intenta hacer comedia de lo miserable (como todas las comedias), pero desde mi punto de vista no lo consigue. Los estereotipos lo son tanto que no hay giros sorprendentes, todo es previsible, y a los personajes se le ve venir.
Antes de que nadie me diga nada explico que el título de la entrada es una especie de homenaje a uno de los recursos de la serie: el uso de la iconografía de los Ochenta y de alguna que otra muletilla. Para complementar su tono de “para treintañeros” y sabiendo que la serie se concibió para el late night, abundan los tacos y hay algún que otro primer plano de escotes y de paquetes, todo mucho más soez y grosero que gracioso.


