
Con Tres deseos, Antena 3 parece haber conseguido hacer un producto solvente a base de recortes de otros programas que ya habían funcionado antes. La referencia más inmediata es Esta casa era una ruina, pero en el nuevo programa también se pueden identificar parecidos con Sorpresa, sorpresa, Tengo una carta para ti, Lo que necesitas es amor o El diario de Patricia.
El programa de ayer combinó varios elementos para un triunfo seguro: un pueblo unido por una desgracia, una familia humilde, un niña, un deseo de ultramar, y mucha solidaridad. Historias diferentes con un punto en común que sirvieron para demostrar que la gente es buena, agradecida, sencilla, y que a los pobres también pueden pasarnos cosas maravillosas gracias a la televisión. Ni así consiguieron la audiencia que esperaban, y eso que la lágrima es el recurso fácil.
La nueva tendencia en programas de estas características es mostrar los sentimientos de los presentadores, su implicación emocional, y hacer parecer que hacen el programa movidos por un interés humanitario. El que salió mejor parado fue Jaime Cantizano, un tipo espontáneo y natural capaz de sentirse cómodo en cualquier situación. De los tres, es el que mejor actuó cuando la producción lo requería. Aitor Trigos y Eva González no estuvieron a su altura, mostrándose más tímidos, encorsetados y actuando fatal.





