
‘Cupid’ es otro de los estrenos primaverales de la televisión estadounidense y también uno de los primeros que ha dado malos resultados. El público estadounidense parece no haber conectado con el remake de la serie de 1998 ni con su tono de comedia romántica de humor blanco. Sin ser un descalabro, la apuesta de la ABC le ha salido discreta.
Lo cierto es que no me extraña: ‘Cupid’ llega en un momento en el que la comedia televisiva hace tiempo que abandonó ciertos viejos modos de contar historias. También cuando, tanto en cine como en televisión, lo mejor del género no predica el tono amable, sino que busca los límites del espectador estadounidense. Se apuesta más por lo gamberro que por la comedia para todos los públicos y, al final, todos nos hemos ido acostumbrado al tono ácido de muchas sitcom.



La temporada de pilotos se ha retrasado mucho para la cadena ABC, principalmente por el parón en la producción causado por la huelga de guionistas, así que no han empezado a elegir pilotos hasta hace muy poco. Aún no es oficial, pero parece que entre esas series nuevas, que podrían empezar a emitirse en enero, está Cupid, la nueva versión que ha hecho Rob Thomas de su serie de mediados de los 90, con poco éxito de audiencia pero convertida en un título de culto en EE.UU., y que sigue a un hombre que se cree Cupido. En su momento, empezó a poner en el punto de mira de los ejecutivos de las cadenas a Jeremy Piven, cuyo papel será interpretado ahora por Bobby Canavale.




