
El cáncer, esa dichosa enfermedad de la que ninguno estamos a salvo en ningún momento, está tomando un cariz importante en la pequeña pantalla en los últimos tiempos. Tradicionalmente ha sido un tema tabú, del que poco se ha querido hablar por la seriedad del asunto, y se ha utilizado como recurso narrativo en multitud de ficciones para acabar con personajes, destinándolos directamente al otro lado de la vida o haciendo que su papel deje de tener protagonismo. La tensión entre la vida y la muerte siempre es un valor seguro en televisión y por tanto, representa triunfo en la mente del espectador.
Uns cuantas noticias podemos contar ya desde los últimos meses referidas al cáncer. Actores de importantes producciones, como Michael C. Hall anunciaba su cáncer y su rápida recuperación posteriormente, pero se puso en peligro la continuidad de más de un episodio. Andy Whitfield, abandonaba la producción de ‘Spartacus’ también con motivo de un cáncer que le atacó por partida doble y que le obligó a dedicarse a los tratamientos exclusivos para erradicarlo definitivamente. Pero más allá de este tipo de noticias, la enfermedad se ha hecho con un pequeño protagonismo que antes no tenía.





