
Antes de que me echen a la calle por dedicarle unas líneas a este tipo, debo decir en mi descargo que nunca hasta la fecha he seguido mucho la evolución profesional del elemento que hoy nos acompaña. Es más, siento una visceral repugnancia por Jorge Javier Vázquez y por lo que este ser supone en el panorama audiovisual que nos rodea, pero en parte porque estamos en verano y en parte porque después de haber hablado de Boris Izaguirre este eslabón se me presenta como algo natural, hoy vamos a glosar la figura de Jorge Javier Vázquez como animal televisivo.
Porque se trata de un extraordinario animal televisivo. Si no, ¿a qué viene todo su éxito de audiencia y toda la polvareda que levanta a su paso? Sabe utilizar la televisión como a él le gusta, y lo hace con pasión desenfadada y desenfrenada. Otra cosa es que lo que sale de ese potaje catódico que perpetra nos guste más o menos, pero supongo que no se puede tener todo en la vida.















