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Esperaba con mucha expectación el regreso de ‘UCO’ y la serie no me ha decepcionado en absoluto. Viendo el capítulo se nota que está todo medido al milímetro, nada es casual, se trata al espectador como a un ser inteligente y se han tomado unas decisiones para relanzar la serie que a mí me parecen muy acertadas. Técnicamente la serie mantiene un estándar de calidad alto pero se han introducido algunos cambios en las tramas para dotarlas de algo más de solidez.

Las modificaciones que se producen en las tramas respecto al capítulo emitido hace un año y pico son poco importantes porque aquel episodio doble queda ya muy lejos en la memoria. Eso sí, han aprovechado este tiempo para dotar de más contenido el grupo de trabajo de Sierra y Andrún con tramas transversales propias que refuerzan y se complementan con la trama autoconclusiva de cada episodio.

Sierra y Andrún se incorporan a su trabajo en la ‘UCO’ y entran como un elefante en una cacharrería, saltándose los protocolos y aplicando sus propios métodos, pasando por encima del trabajo del resto del equipo. Su llegada no es bien vista y, además de resolver un caso, tendrán que ganarse la confianza de los demás, un grupo bien cohesionado que se siente amenazado en su integridad. A primera vista podría parecer una serie sencilla pero el tratamiento de los guiones y los temas la hace destacar sobre series de la misma temática que se han producido antes en la tele nacional.

Los personajes nuevos son unos estereotipos conocidos por el espectador, y conste que lo digo en el sentido positivo, pero a partir de ellos se crean, se traban y se tensan unas relaciones que prometen buenos momentos. Es significativo que en el capítulo de anoche no se produjese la típica presentación de personajes lineal y es de agradecer que hayan optado por ir introduciéndolos en la historia en el momento justo. Hay que destacar la incorporación al reparto de Sancho Gracia y Ana Torrent pero, de todos, el que más me gustó fue Alfonso Bassave, que interpreta al cabo Molina.

Me ha parecido muy interesante cómo usan en los guiones referencias a la realidad, por llamarlas de alguna manera. En el episodio de ayer investigaban la desaparición de una chica y se mencionó que una resolución fallida supondría dar carnaza a la prensa amarilla, que se cebaría con el equipo. El tema de la desaparición, además de ser un asunto de actualidad, enlaza a la perfección con ‘Desaparecida’, la serie madre de ‘UCO’, y se utilizó también para perfilar la relación de Sierra con su hija, dándose unos paralelismo psicológicos y la identificación necesaria que alimenta la investigación.

Además los guiones están llenos de falsos sembrados que hacen que la historia tenga un ritmo propio y contribuyen a aumentar el interés del espectador. El aparato técnico desplegado contribuye a la verosimilitud porque a pesar de trabajar con técnicas modernas, en el aspecto general de la serie se mantiene, creo que acertadamente, en un tono que la sitúa claramente en la frontera entre las producciones nacionales y las internacionales del género. Podrían haber intentado hacer un ‘CSI’ pero han sido honestos y no se pasan de la raya con la tecnología.

Quizá, por poner alguna pega, los decorados siguen dando la sensación de fragilidad que nos es tan familiar pero con el dinero que cuentan las producciones nacionales imagino que no se puede llegar a más y que no se puede tener todo. Prefiero una serie que combine exteriores con interiores poco sólidos a una serie de investigación policial en la que los personajes no pisen nunca la calle.

En resumen, ha quedado claro mi entusiasmo ante la nueva propuesta. Lo que lamentaría es que ‘Supervivientes’ o ‘Los hombres de Paco’ se la comiesen con patatas y terminase corriendo la misma suerte que la fantástica ‘Guante blanco’. Cruzaré los dedos para que esto no suceda.

Más información | Episodio en Internet
En ¡Vaya Tele! | ‘UCO’, el spin-off de ‘Desaparecida’

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