
En su séptima temporada, ‘Anatomía de Grey‘ se ha decidido a innovar un poco en la estructura de algunos de sus capítulos. Hemos tenido uno grabado en forma de falso documental, otro emitido en tiempo real (que no en directo) narrando la situación en Urgencias entre las 6 y las 7 de la tarde; y de la mente de nuestra queridísima Shonda Rhimes, creadora de la serie, salió también la magnífica idea de crear un episodio musical, que total, después de todo lo que ha llovido, un poquito más de surrealismo no va a asustar a nadie.
Y cuando le metes un elemento así a una serie como ‘Anatomía de Grey‘, lo mejor y lo peor de su esencia sale a la luz. ¿Cuál ha sido gran acierto? Darle un micrófono a Sara Ramírez (Callie), que nos ha deleitado a todos con ese vozarrón que tenía escondido; ¿y el gran error? Darle otro micrófono a Kevin McKidd (Dr. Hunt), que por muchos arreglos que le metan a su voz, sigue sonando como si hubieran atropellado a un cachorrito. Y lo demás, una sucesión de sinsentidos que, aunque sabes que son demasiado absurdos, no puedes dejar de verlos. Y algunos números, incluso merecen un revisionado.








