
A mediados de los 90, el ‘niño mimado’ de la televisión estadounidense era Chris Carter. Su serie, ‘Expediente X’, era todo un fenómeno pop y un gran éxito para Fox, así que era normal que él intentara hacer otras cosas fuera del exitoso paraguas que le brindaban Mulder y Scully. Una de las más particulares fue, sin duda, ‘Millennium’, una serie que se centraba en Frank Black, un ex-agente del FBI especializado en la persecución de asesinos en serie y con el don de poder infiltrarse en sus mentes y ver lo que ellos ven. El personaje de Black, además de tomar el nombre del cantante de los Pixies, estaba pensado para Lance Henrikssen, del que Carter era admirador hacía tiempo.
Black deja el FBI y empieza a trabajar para una misteriosa asociación, el Grupo Millennium, que quiere entender e investigar todas las profecías que afirmaban que el fin del mundo llegaría con el cambio del milenio. En esos años previos al 2000, y todas las historias sobre las catástrofes que la llegada del siglo XXI conllevaría, se encuentra el tono de la serie, mucho más oscuro y malsano que el de ‘Expediente X’, con Black investigando crímenes con evidentes connotaciones religiosas y sobrenaturales.






