
No puedo entender el éxito de Los mejores años de nuestra vida. Sé que es un programa de entretenimiento y que no hay que buscarle demasiadas explicaciones a cómo se entretiene la gente pero esta batalla de décadas es lo más soso que he visto en mucho tiempo, carente de interés y con un objetivo ficticio (elegir la mejor década), que sirve para dar empleo a decenas de ex concursantes de Operación Triunfo. Hasta las reposiciones de sábado por la mañana hacen unos buenos datos.
Este programa, creado para Telecinco, ha terminado yendo a parar a La 1 y creo que es lo mejor que les habría podido pasar porque la audiencia de Televisión Española es más dada a aceptar este tipo de espacios llenos de viejas glorias y cuyas actuaciones, por otro lado, son dignas, pero en el conjunto resultan algo lamentables si las ofrecen con el contraplano de ese “jurado” de adolescentes que tiene que valorar qué década es la mejor. Las caras de estupor de algunos son de órdago y no me extraña.




