
Dentro del mundo de la televisión, constituyen un submundo en sí mismas. Se trata de las “series corales”. Muchos actores y actrices, muchas tramas entrecruzadas… con la idea de no haya actores, o personajes, de los que dependa excesivamente la trama ni el éxito de la serie.
Cuestión de Sexo es una de ellas. O al menos, lo es vocacionalmente, pero no de hecho. Porque en teoría sí, hay seis personajes principales (o tres, si tomamos cada una de las parejas como un personaje en sí mismo, o siete si incluimos a la hija adolescente que genera también unas cuantas tramas). Pero es una de esas series en las que un personaje marca completamente a la serie.
Pasa de vez en cuando, y aquí me parece que sucede de forma muy notable. Y es que Diego, el personaje interpretado por Guillermo Toledo, resulta claramente fundamental. De hecho, me atrevería a decir que ni siquiera es el personaje de Diego el que atrae el protagonismo, sino la interpretación de Guillermo Toledo.




