
Corren malos tiempos para el aficionado al motor en la televisión. A algunos esto les sonará exagerado, cuando casi cada cadena nacional tiene una competición en exclusiva, ya sea de dos o cuatro ruedas, pero la verdad es que, en este caso, cantidad no es calidad. Y si no, que se lo digan a los sufridos telespectadores de la GP2 en La Sexta.
A priori, cuando la cadena anunció su intención de emitir la “segunda categoría” del automovilismo mundial, todo eran alegrías, pero la realidad está resultando mucho más cruel: La Sexta amplifica en la GP2 algunos de los defectos de sus rivales y también de los suyos propios para acabar dando algunas de las peores retransmisiones que uno recuerda.
Por ejemplo, la cadena ha decidido que cualquier momento es bueno para cortar la carrera e irse a publicidad. Esta mala manía, que inauguró en Fórmula 1 Telecinco y a la que no tardó en sumarse TVE en el motociclismo, tiene en GP2 un ejemplo brutal de maltrato al espectador. ¿Que las cadenas comerciales viven de la publicidad? Vale, pero, ya que hay que meter publicidad, háganlo con cabeza, señores de La Sexta.






