Hacía tiempo que no me reía tanto delante de la televisión (ni siquiera con ‘The Big Bang Theory’, que ya es decir) y desde luego no pensaba que fuese a hacerlo anoche mientras veía la gala de los Goya. Teniendo en cuenta las ceremonias chapuza a las que TVE nos tiene acostumbrado, me cuesta creer que anoche nos ofrecieran una gala dinámica, entretenida y divertida, con pocos momentos para el aburrimiento y comandada de una manera brillante por Andreu Buenafuente.
No soy fan especial de Andreu ni de su programa, me parece entretenido y poco más, pero se ve que el cambio de guionistas y el estar en un ambiente más propicio para las bromas directas con el público hacen que gane muchos enteros. Si a esto le unimos una ceremonia sin cortes publicitarios y sin retardos como los de otros años, obtenemos como resultado la gala de anoche, con un ingenio televisivo patente desde el primer minuto de emisión.




