Antes de entrar a valorar todos y cada uno de los 52 capítulos (en sí, 52 historias cortas o cortometrajes de altísima calidad) que componen esta serie irrepetible, convendría que primero dedicase un capítulo de este análisis u homenaje a ‘Samurai Jack’ a lo que suele llamarse el estilo. Esto es, a la forma en que sus responsables le han dado vida.
Ya habíamos afirmado, en el anterior capítulo, que esta serie constituye, por ambición y resultados, una especie de Odisea homeriana para el siglo XXI, un pastiche genérico, una amalgama de influencias estéticas, y un relato trágico de gran vuelo poético. Merece la pena hacer honor a sus imágenes analizando, siquiera brevemente, eso tan resbaladizo llamado estilo.







