
Estás en un restaurante con clase, disfrutando de una cena perfecta. Comida deliciosa, el vino en su punto, la luz de las velas. Y entonces, sucede. Primero es un chillido, luego un berreo. A tres mesas de la vuestra, un niño empieza a gritar y tira su plato por el suelo. Todo el clima romántico que habías creado se resquebraja, los violines se desafinan. Miras de reojo a los padres de la criatura. Lejos de intentar hacerle callar, le rien la gracia entre risas. Ese niño tirano es Stewie; la reacción de sus padres, el motivo de su tiranía.




