
Cuando la plantilla de actores de Perdidos se ha enterado de que Matthew Fox y Evangeline Lilly cobraban 150.000 dólares por episodio, mientras que el salario del resto está entre los 80.000 y los 90.000, han exigido inmediatamente la renegociación de sus contratos para equiparar sus condiciones salariales. Viendo cómo se las gastan los guionistas, que no les tiembla el pulso a la hora de escribir una muerte, los más alarmistas ya se han echado a temblar pensado que la continuidad de la serie peligra, aunque yo no creo que sea para tanto.
En primer lugar esto me huele más a estrategia publicitaria que a otra cosa pero, en el caso de que fuera cierto, los de la ABC no van a ser tan tontos como para cargarse la gallina de los huevos de oro. Harán sus valoraciones, decidirán si sobra alguien y al resto le darán lo que piden. Teniendo unos guionistas como los que tienen, los personajes son lo de menos. Según las planificaciones que se han hecho públicas, quedan dos temporadas de la serie y un par de películas, tiempo más que suficiente, si fuera necesario, para hacer una reestructuración de tramas.





