Hace tiempo que venimos hablando de la falta de originalidad y de la tendencia al procedimental que vemos cada vez más en las networks americanas, y esta temporada está siendo un claro ejemplo de ello. El año pasado, a estas alturas del año, ya teníamos auténticos pelotazos que despuntaban por encima del resto; en comedia, ‘Modern Family‘ dejaba claro que la comedia familiar no está muerta y que el género puede seguir siendo divertido para todo el mundo, ‘Glee‘ destacaba por su mala leche y por las actuaciones musicales que crearon un fenómeno fan, y ‘Community‘ empezaba a ser alabada como comedia del año. De igual forma, en drama teníamos a ‘The Good Wife‘ como el mayor referente, demostrando que las series de abogados pueden ser más que casos judiciales aislados. Y tanto fue así que tres de estas cuatro series de estreno fueron nominadas al Emmy, y una de ellas incluso se lo llevó en su primer año (‘Modern Family’).
Pero esta temporada la cosa está siendo radicalmente diferente. Con todas las series a punto de llegar al parón de invierno, podemos concluír con total rotundidad que casi ninguna de ellas puede ser destacada como “serie del año”, y es una lástima. Lo cierto es que antes de la llegada de la nueva temporada había series que podían dar mucho de sí, como ‘Undercovers‘ de JJ Abrams o ‘The Event‘ en la NBC, pero ambas se han convertido en dos grandes decepciones. La primera es aburrida hasta no poder más, tanto que ni siquiera ha conseguido temporada completa, y la segunda ha ido desvariando con el paso de los capítulos hasta convertirse en la nueva ‘FlashForward‘, con promesa de regreso apoteósico incluído por parte de la cadena. ¿Y el resto?












