
La cuarta temporada de ‘Friday Night Lights’ ha empezado continuando con aquella imagen del matrimonio Taylor, de pie sobre el derruido estadio de los East Dillon Lions, con la que acabó la tercera. Separados profesionalmente por la división administrativa de Dillon, el año ha empezado con muchas dificultades para los que son el centro emocional de la serie. Eric tiene que construir un equipo de fútbol americano desde cero, con un presupuesto ínfimo y con los descartes de los Panthers, cuyos patrocinadores ya se encargaron de que todos los mejores jugadores cayeran dentro de la zona de West Dillon.
Por su parte, Tami sigue siendo la directora del instituto del oeste, y ha de enfrentarse a las maniobras de Joe McCoy, que maneja los Panthers como si fuera su dueño, y de Wade Aikman, el entrenador situado a dedo por él. El clima de “guerra fría” entre Tami y McCoy está dejando algunos grandes momentos para lucimiento de Connie Britton, que expresa perfectamente la rabia y la frustración que laten bajo sus forzadas sonrisas y su estoicismo ante las maniobras de los patrocinadores de los Panthers.




