
¿Es justo que el festival de Eurovisión celebrado en Oslo se recuerde por el asalto al escenario perpetrado por Jimmy Jump durante la actuación del español Daniel Diges? Seguramente no. Una cosa es que a uno le dé por buscar lo más friki de entre los participantes y otra muy diferente, negar la valía como espectáculo televisivo que ha tenido la 55ª edición del Festival europeo de la canción.
No podía ser de otra manera en un escenario simplemente espectacular y, teniendo en cuenta el trabajo que conlleva esta retransmisión en directo, el resultado como producto audiovisual no puede recibir otra respuesta que elogios.




