
Hoy retomamos nuestro Diccionario Teléfilo con uno de los términos televisivos más utilizados diariamente por programadores, críticos y espectadores. Hablamos de formas de comportamiento entre cadenas, entre parrillas de programación en las que en medio estamos los espectadores y por encima nuestra, los índices de share y los anunciantes. Solemos referirnos popularmente a contraprogramación cuando una cadena sitúa una serie, un programa o una película muy fuerte frente a otro, con el fin de arrancar el público de una cadena de la competencia, para liderar en audiencia un día completo o una franja de prime time, por ejemplo. Pero, ¿estamos en lo cierto? Sin embargo, este término (originalmente estadounidense) no significa lo que parece y lo hemos adoptado incorrectamente.
El concepto contraprogramar procede originalmente de counter programming, y se refiere a una estrategia con otra intención: ocurre cuando una cadena opta por programar algo que sea capaz de alcanzar o conseguir una franja de audiencia no interesada en el programa más fuerte de la competencia. Aquí hemos entendido el concepto de contraprogramación como arrancar toda la audiencia posible. Una curiosa diferencia más entre nuestra pantalla y la del otro lado del charco.




