
Con un par… de bromas, el programa de cámara oculta presentado por Javier Capitán que pudimos ver anoche en La 1, tiene tono de programa de verano. De hecho, tal y como explica Capitán en su blog, el programa se grabó pensando que iba a emitirse a finales de julio y que las diez entregas del programa no tendrían que vérselas con estrenos de temporada. Quizá de haber sabido que terminarían compitiendo en septiembre habrían planteado el programa de otra manera.
A mí las cámaras ocultas me gustan y el programa se deja ver. Tiene varias virtudes que lo convierten en un producto de fácil consumo. Las bromas están bien hechas y cubren un amplio espectro de temáticas, desde las de magia hasta las de desconcierto, realizadas por un equipo en el que cada “bromista” está especializado en un tema. Los vídeos de bromas antiguas del archivo de la cadena son muy curiosas. Lo importante son las bromas, los pasos de vídeo que hace Capitán son breves y sólo sirven de presentación. La duración del programa, apenas hora y media con publicidad, es idónea, y rompe por fin con esa dinámica de hacer programas los fines de semana con galas eternas que terminan a las tantas.





