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La relación entre menores y televisión es un tema que nunca muere y que suscita polémicas constantemente. Nuestros compañeros de Bebés y más han hablando sobre la hipersexualización de la infancia y quería aprovechar la coyuntura para colocar aquí el punto de mira en uno de los factores determinantes: los padres y madres como jueces y parte.

Y es que ‘Toddlers and Tiaras’, como menciona Beatriz en su artículo, es realmente grotesco e indignante, porque cada segundo que pasa no puedes evitar preguntarte por qué los servicios sociales no quitan la custodia a determinadas madres o por qué se permite explotar a un niño y arrebatarle su infancia de esa manera tan obvia y pública. Pena que nunca tendremos la prueba con un ‘Toddles and Tiaras: 10 años después’ con estas niñas y sus adolescencias decadentes cual estrellita Disney.

La cantidad de realities en la parrilla americana que ponen en evidencia la capacidad de paternidad de ciertos individuos es incontable. Un ejemplo que quizá no sea tan obvio es ‘My super sweet 16’. Este reality de MTV muestra cómo niñatos de familias bien preparan la fiesta de su dieciséis cumpleaños sin ningún tipo de restricción.

¡No importa que el vestido cueste 12.000 dólares! ¡Lo quiero! …. ¡Papi sí que me lo compraría!
Los comportamientos erráticos que se muestran aquí son (generalmente) más sutiles. Durante la media hora que dura cada episodio somos testigo de cómo una niña mimada manipula hasta el extremo a sus padres para que accedan a todo lo que desea. Y todo para presumir igual o más, aunque eso les cueste cualquier tipo de autoridad sobre su hija adolescente, que acabará tirándose a alguno en su Lexus recién estrenado y encadenará realities apareciendo en ‘Embarazada a los 16’.

‘Dance Moms’ es otro ejemplo de televisión como utensilio para arrebatar custodias. Aquí las protagonistas absolutas sí son las madres, junto con la profesora de baile, que maltratan psicológica y físicamente a sus hijas para supuestamente convertirlas en bailarinas profesionales, enseñarles el valor del trabajo y bla bla. Más bien para aplacar sus frustraciones e inyectar algo de drama en sus egoístas vidas de señoras pudientes con demasiado tiempo libre.

El éxito de programas como ‘Dance Moms’ no solo radica en la diversión del morbo, de las burradas de la profesora o los comportamientos inmaduros de las madres, sino que tiene mucho que ver con aquello de la superioridad moral de sus expectadores como padres y madres.

El papel de la superioridad y la autoestima

Muchos americanos afirman haberse enamorado de la simplicidad y la cotidaneidad de la familia Thompson en ‘Here Comes Honey Boo Boo’, pero otros tantos lo miran por encima del hombro, orgullosos de ser mejores ejemplos, mejores cabezas de familia y mejores educadores para sus hijos que esos energúmenos que salen por televisión.

Es lo que ocurre con docu-realities como ‘Hermano Mayor’ o ‘Supernanny’. Manipulados o no, muestran comportamientos erráticos de padres y madres que el espectador ve desde su superioridad intelectual y moral. Aunque los formatos juegan al coaching, es difícil encontrar en ellos identificación real ya que, buscando ese morbo-juzgar de la audiencia, los propios casos son extremos y exagerados. Aunque no esté tan relacionado con la crianza y educación de los hijos, en ‘Ajuste de cuentas’ se aprecia más claramente que como espectadores disfrutamos juzgando, sintiéndonos más capaces, más inteligentes y mejores cabezas de familia viendo como otros fracasan (tan estrepitosamente) en su intento.

Juzgar y sentirse superior es humano y los ejecutivos de televisión saben explotarlo. Quizá en algún momento se den cuenta de que podríamos probar lo contrario y poner a buenos padres e hijos modelo en televisión sin que sean del tipo pseudosecta como la de ’17-18 19 y contando’ o ‘Sister Wives’, que casi te da ganas de formar parte de una familia polígama.

Lo triste es que probablemente no creeríamos ni una sola palabra o imagen de estos programas con gente modélica y les acusaríamos de estar más ficcionados que los realities de la MTV. Yo por mi parte seguiré viendo ‘Dance Moms’ solo por la curiosidad morbosa de ver hasta qué extremos de egoísmo y vergüenza ajenas pueden llegar esas madres, a pesar de que cada vez me resulte más frustrante y difícil de asimilar.

En Bebés y más | La hipersexualización de la infancia

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