Seinfeld

Me fascina tanto la visión del mundo que tiene Jerry Seinfeld que necesitaría miles de posts llenos de alabanzas para escribir un texto a la altura de este monstruo de la comedia. Pero si me tengo que centrar en algo, sin duda me quedo con la cara que se le queda cuando alguien le habla de compromiso. Los ojos abiertos, la boca apretada en una mueca. Parece un ladrón al que hubieran pillado con las manos en la caja fuerte. Un gran foco le cae encima aplastándolo contra la pared. Empieza a sudar, se deshace el nudo de la corbata, pone cara de circunstancias. Y entonces… ¡sale de allí corriendo!

Te pasas el día quejándote de que no encuentras a la persona con la que pasar el resto de tu vida… pero si algún día te presentan a la persona perfecta empiezas a sacar excusas de la chistera como un mago. Que si tiene la nariz demasiado grande, que si le gusta ese anuncio de los Dockers, que si se le enreda el pelo… “Cuando te pones a pensar en la otra persona en términos de futuro cada detalle se vuelve vital”, dice el propio Seinfeld. “El hombre piensa: ‘Juraría que no tiene las cejas iguales. ¿Puedo pasar toda la vida contemplando unas cejas desiguales? Y la mujer dice: ‘¿Qué estará mirando? ¿Quiero que alguien me mire así para el resto de mi vida?’”

No importa lo absurdas que sean las excusas. Lo que cuenta es descartar a la persona que tienes delante para seguir pensando en la siguiente y continuar quejándote de lo mal que te trata la vida y lo difícil que es encontrar el amor. Preferimos el ideal que se vislumbra en el horizonte (perfecto, caballeresco, brillante) que el amor real que tenemos al alcance de la mano. Jerry Seinfeld es la vocecita que tienes en tu cabeza y que te insiste en que sigas buscando. “Sí, ya sé que con esta persona puedes ser feliz”, te dice, “pero tienes que buscar algo mejor. ¿Por qué? ¡No lo sé! ¡Pero sigue buscando!”.

¡Vótalo!

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