Glee

Sólo fiándonos del piloto no es posible saber si una serie va a estar bien o va a ser un bluff. Y aún es más complicado si te enfrentas a un piloto con tanta expectación a su alrededor como el de ‘Glee’, la serie musical de instituto que Ryan Murphy ha creado para la próxima temporada de Fox. La cadena preestrenó el primer episodio justo después de la final de ‘American Idol‘, para darle el mejor altavoz del que disponen, pero hasta el otoño será complicade saber si esto va a funcionar. Porque ‘Glee’ es una mezcla un poco particular de otra creación de Murphy, ‘Popular‘, con ‘Election’, ‘Freaks & Geeks’, ‘Sister Act 2’ y cualquier película de instituto que queráis nombrar (sí, también ‘High School Musical‘). Y, a pesar de algunas cositas, con el piloto puedes pasártelo realmente bien.

La trama es bastante sencilla. El profesor de español del instituto William McKinley, el señor Schuester, se hace cargo del coro del centro, un coro que era muy prestigioso y ganaba premios antes, pero en el que ahora sólo están los inadaptados que nadie quiere. El profesor, con una esposa controladora en casa y una vida gris, pone en el resurgimiento del coro sus esperanzas de recuperar la alegría en su vida, de volver a sentir la sensación de que está haciendo algo que de verdad le apasiona. Así que se dedica a buscar nuevas voces para el coro bajo el escarnio de parte del centro, y “fichando” a chicos con talento que, sin embargo, tampoco se adaptan a su entorno. Bastante típico todo, ¿no? Lo curioso es lo excéntricos que son algunos personajes (la entrenadora de animadoras promete gran diversión más adelante, y la chica con el mismo ego que Beyoncé, y no Kelly Rowland, también), y algunos de toques de mala leche que esperemos que sean más comunes más adelante.

De todos modos, el piloto es a veces un poco deslavazado, como si faltaran partes que se quitaron por falta de tiempo y, desde luego, puede muy bien adoptar un camino muy tópico de las series de instituto, y muy hacia el culebrón, o derivar a locuras bastante serias, ya que Murphy es muy capaz tanto de una cosa como de otra. Si mantiene un tono irónico y no descuida a los personajes, profundizando un poco más en ellos y alejándolos algo más de los tópicos, ‘Glee’ puede ser algo más que un placer culpable, porque está claro que, visto lo visto, el piloto será, probablemente, de lo más distinto que veremos la temporada que viene.

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