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El tubo de rayos catódicos, la fibra óptica, la televisión en color, el mando a distancia, los satélites… son algunos de los avances tecnológicos que cambiaron la televisión como medio de comunicación. Hoy continuamos con este artículo y lo cerramos con otros grandes cinco avances que permitieron que el medio audiovisual avanzara en el tiempo y se convirtiese en lo que hoy conocemos.

La televisión no sería nada sin la tecnología. Por suerte o por desgracia, en la última década el sector audiovisual no ha dejado de jugar con los inventos: la TDT, el HD primero de 720 y luego de 1080, los plasmas, los LCD y ahora los LED... Mi visión de este asunto en los últimos años se acerca más a la búsqueda incesante de una rentabilidad a través de la tecnología, por culpa de una industria que ha ido decayendo fruto de cambios muy fuertes y muy rápidos.

5. Los Magnetoscopios: VHS, Betamax y PVR


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Durante los primeros años de la televisión, las emisiones no podían ser grabadas ni siquiera en los estudios de producción. Una cámara grabando una pantalla era el único artilugio disponible para evitar que la emisión en directo pereciera por ondas enviadas libremente al exterior. Digamos que fue el primer intento de screener que existió en la historia del audiovisual.

En 1956 la empresa AMPEX desarrolló los primeros magnetoscopios profesionales para las cadenas de televisión y una vez resuelto el problema en los estudios, en los 80 se popularizaría el Betamax, el VHS y en menor medida, el Video 2000. Los VTR (video tape recorder) graban la señal en una cinta de imprimación magnética que es especialmente sensible al sol, agua temperaturas extremas y por supuesto, campos electromagnéticos. Hasta el punto de que si dejábamos una cinta mal colocada sobre un altavoz podría borrarse entera.

Se inventó incluso un sistema de códigos para grabar las emisiones automáticamente, el ShowView, que no triunfó en España, en gran medida por culpa de la nula promoción por parte de las cadenas. ShowView podía grabar un programa saltándose los bloques de anuncios, y eso no interesaba. Esta revolución de las grabaciones fue grande, pero no sería hasta la década del 2000 cuando el espectador diese la espalda completamente a la parrilla programática.

La verdadera revolución llegó con el Personal Video Recorder. Ya no eran necesarias las cintas, sino un único disco duro de gran capacidad en el que están almacenados todos los programas y podemos decidir si conservarlos o no, sin necesidad de depender ni de los anuncios ni de ser afectados por las guerras programáticas entre cadenas. TiVo es el vivo ejemplo de PVR mundialmente conocido, aunque aún no implantado en España (ONO comentó que lo quería traer hace tiempo).

4. El Sonido Dual


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La posibilidad de escuchar dos idiomas en una misma emisión fue una pequeña y silenciosa revolución en el mundo del espectador que definitivamente cuajó con el sistema digital. El sonido dual utiliza dos canales diferentes por los que envía dos audios distintos. Generalmente, en una emisión un canal suele ser el audio en español y el otro, la versión original, casi siempre en inglés. Esta posibilidad existía también en las emisiones analógicas, pero el sistema era algo más desconocido entre los espectadores.

En la actualidad, los canales de televisión han ido más allá y hemos podido ver emisiones de fútbol hasta con 4 y 5 audios en abierto gracias a laSexta: Comentarios en español, euskera, catalá, galego y audio ambiente del estadio y en las cadenas de pago, un segundo canal que contiene programas radiofónicos deportivos, un tema que vimos hace muy poco por el blog.

3. HD: La Alta Definición


El sistema digital al audiovisual aportó una gran mejora que no teníamos con el analógico: Mayor inmunidad en la transmisión de señales. Pero también permitió optimizar los canales por los que enviamos la información de imagen y sonido, haciendo posible que consigamos enviar mayor cantidad de información. Aún no se conoce con exactitud si las 1080 lineas equiparan a la visión humana, pero lo que si es cierto es que el HD tiene 3 veces mayor resolución que una emisión en SD.

Poder ver los detalles de una flor con una exactitud impresionante o los poros de un rostro humano hacen que nuestra experiencia televisiva sea bastante impactante, porque en multitud de situaciones las cámaras suelen ser testigo de cosas que no podemos presenciar personalmente y a ese nivel de detalle. En mi opinión, HD se hace grande cuando el slow motion entra en juego y las reglas de la realización se ganan totalmente a nuestra atención, demostrando la verdadera grandeza del medio audiovisual.

Aunque parezca que la HD es algo totalmente nuevo, la alta definición tiene más años que un gnomo. Inventada desde 1949, fue en Francia dónde se desarrollo el primer sistema de transmisión HD a 819 lineas entrelazadas, pero era monocromo y una década más tarde el color desembarcaría en la caja tonta.

2. El Teletexto


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El teletexto, inventado en Reino Unido en la década de los 70, es un sistema que envía información de forma unidireccional a través de las líneas de video de la imagen. Concretamente por la línea número 17, de las 625 que tiene una emisión SD convencional. En España durante el Mundial de Fútbol de 1982 comenzaron las emisiones en prueba del teletexto en TVE, y a partir de los 90, todos los modelos de televisores incorporaban teletexto.

El sistema se popularizó hasta tal punto que comenzó a restar un considerable número de lectores de prensa, puesto que ofrecía información similar y de forma gratuita sustentada por publicidad. La llegada de internet podríamos vaticinar que fulminará este sistema, que por inmediato que fuese se quedó anticuado, aunque la mayoría de televisiones siguen contando con este servicio, seguramente porque sigue ingresando por publicidad. Quizás una de sus utilidades más demandadas es la subtitulación de la emisión, normalmente en las páginas 888 del teletexto.

1. Internet y la informática


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Sin ningún tipo de duda, el avance tecnológico que más ha revolucionado la televisión ha sido internet. Cuando el mercado de la informática llegó al punto en el que el espectador medio pudo comprarse un equipo con un procesador lo suficientemente fluido como para soportar con facilidad la reproducción de video (y HD) y una memoria RAM superior a los 2 GB, los discos duros alcanzaron rápidamente la capacidad de 1 TB y las conexiones ADSL superaban los 6 y 10 Mb, permitiendo así a una gran masa de espectadores hartos de la televisión convencional, buscar nuevos programas fuera de nuestras fronteras y convertirse en sus propios jefes programáticos.

Y llegó la revolución de las series. Cada mes que pasaba éramos más los que por 2005 andábamos buscando series estadounidenses por internet. Comenzaban a aparecer grupos organizados de usuarios que subtitulaban las emisiones originales a multitud de idiomas y el fenómeno se extendió en masa cuando en la misma fecha, apareció y se popularizó YouTube, permitiendo a cualquier persona crear contenido de video. Podcast, webtv y programación nicho acabarían produciendo la fragmentación de las audiencias de televisión, iniciando así una considerable crisis en el sector que aún a día de hoy trae de cabeza a muchos directivos audiovisuales encadenados a un pasado que se hunde como el Titanic y negados completamente a evolucionar.

Las descargas han facilitado el acceso a una televisión global, descentralizada, nueva y rompedora con un modelo de negocio anticuado que se niega a adaptarse al tiempo presente, al menos en nuestro país, por donde la solución ante el miedo pasa por imponer una ley leonina ante el medio. La realidad es que en YouTube se ven 2 billones de videos cada día. Hulu tiene 29.650.000 espectadores únicos al mes, y la cifra sigue creciendo. En la actualidad, 72.200.000 personas ven programas completos a través de internet; una cifra que representa al 39% del total de usuarios de la red.

Netflix (en EE UU), presente en las videoconsolas más importantes, Boxee, PC y Mac, iPhone-iPad, TiVo, DVR’s y casi cualquier plataforma, ha alcanzado ya la cifra del 20% del tráfico del total de descargas en internet durante las 8 y 10 de la noche (coincidiendo con el prime time), superando en más de la mitad al tráfico del mismísimo YouTube y prácticamente en el triple al de iTunes Store.

Realmente, estos no son más que cambios del canal por el que se envía el contenido, pero han permitido a un medio tan unidireccional como la televisión, escuchar al que está al otro lado e incorporarlo dentro de la comunicación: El feedback del espectador, las redes sociales, las contribuciones de material a través del llamado periodismo ciudadano, la nueva interactividad, los directos realizados a través de teléfonos móviles...

Avances como la tecnología 3D aún no han revolucionado al espectador y de hecho, no vaticina muy buenas noticias más allá del uso que podemos darle los más tecnólogos frente a la pantalla; e inventos como la televisión interactiva han fracasado en España por algún u otro motivo. La televisión por móvil está ahí, parece que cada vez tiene más fuerza, pero no acaba de despegar como ocurre en países extranjeros.

¿Cuáles serán los próximos diez avances tecnológicos que cambiarán la televisión? Abrimos las apuestas en los comentarios.

En ¡Vaya Tele! | Diez grandes avances tecnológicos que cambiaron la televisión (I)

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