
Los episodios de una serie nueva llegan a las oficinas de la cadena. Los altos ejecutivos se reúnen en su sala de visionado para comprobar en qué han invertido su dinero y ¡Oh! Sorpresa. Les gusta lo que ven pero perciben una notable mejora de calidad en los episodios producidos más recientemente. Es normal. En cualquier producción existe un tiempo de adaptación en el que el equipo entra en dinámica, los actores se hacen a sus personajes y la serie toma cuerpo. Sobre todo en comedia.
Por un lado, es comprensible que una cadena quiera lanzar una serie con los mejores episodios de los que dispone, aquellos que consideran que van a atrapar a la audiencia. Sin embargo, ¿hasta qué punto podemos permitirlo como estrategia sin que se convierta en una falta de respeto al espectador?
Como consecuencia, la continuidad emocional de esa pareja en particular era algo esquizofrénica o el puesto de comida de Dave aparecía y desaparecía, descolocando al espectador. En este caso personalmente pienso que fue para bien, ‘Happy Endings’ arranca fuerte y con las ideas muy claras y los descoloques no eran exagerados. Se rumorea que la tercera temporada también está emitiendo descolocada, aunque se aprecie menos, lo que sí sabemos es que el décimo episodio (que los que la seguís a ritmo americano no habréis encontrado) era el 22 de la temporada anterior, que sí se emitió en Canadá o Reino Unido pero no en USA. Imagino a los espectadores descolocados viendo a Dave con el pelo largo y viviendo con Max o Alex en su antiguo apartamento.
El caso de la perrilla del 23 es aún peor. El orden de emisión de episodios de la serie siempre ha sido un caos. Desde el primer momento se emitieron cambiados de orden pero la continuidad, como sucede con muchas sitcom, no es demasiado pronunciada y no resaltaba. Sin embargo, con la segunda temporada la mezcla de episodios del año pasado y este ha convertido la serie en una montaña rusa de altibajos de calidad (los nuevos episodios son notablemente mejores) y de incoherencias, con June saltando de un trabajo a otro o James Van der Beek con esquizofrenia Dancing-with-the-starsoide.
my beloved fans, sad to confirm that it is true. Don’t Trust the B—- #apt23 has been cancelled. thank you so much for your support i love u
— krysten ritter (@Krystenritter) enero 22, 2013‘Don’ Trust the B—— in Apartment 23’ poco tenía que hacer, sus audiencias se desplomaron de forma fulminante al estrenar la nueva temporada. Sin embargo ‘Happy Endings’, a pesar de obtener unos datos pobres, tenía la esperanza de una cuarta temporada con la sindicación a la vista y un pasado de ejemplos de series producidas por Sony para respaldarla.
Aunque el presidente de ABC Paul Lee se empeñase en decir que les encanta estas dos sitcom, continuaron jugando con su emisión como en un partido de tenis. Primero suprimieron las emisiones de los domingos de ambas comedias (que hacían audiencias paupérrimas, todo hay que decirlo) para después retirar silenciosamente de la parrilla los capítulos nuevos de ‘Don’t Trust the B…’ del martes, dejando programada una sesión doble de ‘Happy Endings’para esa noche.
Sad to say ABC has pulled #Apt23 and will not be airing the 8 remaining episodes any time soon. Translation: we’ve basically been cancelled.
— James Van Der Beek (@vanderjames) enero 22, 2013ABC aún no ha hecho oficial la cancelación, pero Krysten Ritter y James Van Der Beek han confirmado sospechas en sus cuentas de twitter, añadiendo que no parecen tener intención de emitir los 8 episodios que les quedan que, total, con lo que han estado haciendo a la serie, ¿Qué más les da meterlos por ahí en cualquier hueco?
Por eso me irrita tanto el cinismo de Lee y sus afirmaciones constante sobre la serie, ya que el respeto hacia ellas y sus espectadores ha sido nulo. Las cadenas no son hermanitas de la caridad, van allí donde creen que algo ha tenido audiencia y la sustitución de los domingos podría haber sido una ventana para atraer nuevos espectadores, pero no así. No quemando episodios. No cambiando de horario ni emitiendo con tan notable y cabreante desorden. Una pena, porque la serie era realmente divertida, con un Van Der Beek hilarante y un personaje fresco y original como el de Ritter.
En ¡Vaya Tele! | El caso ‘Happy Endings’ o como las cadenas juegan con el orden de episodios