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Hace cosa de un mes que se estrenó en Estados Unidos la serie ‘Jane by design‘, una nueva propuesta del canal juvenil ABC Family ambientada en el mundo de la moda. La serie no ofrece gran cosa a los espectadores más que un conjunto de tópicos que ni siquiera consiguen entretener en forma de placer culpable. Y encima lloramos por ver a Andie MacDowell en un personaje tan desdibujado.

Esta nueva ficción gira en torno a una adolescente llamada Jane, la típica chica buena y responsable que tiene problemas económicos en casa por no tener padres, pero que sueña con triunfar en el mundo de la moda. Un buen día Jane acude a una empresa de moda para una oferta de prácticas de instituto y por un error acaba siendo la asistente personal de la jefa de la empresa. Un comienzo poco creíble y sin gracia a raíz del cual intentan explotar situaciones de equívocos en las que Jane debe aparentar ser mayor de edad y sacar adelante a la vez las clases y su nuevo trabajo.

Estamos ante una ñoña representación del clásico sueño americano bajo un prisma muy propio de Disney. Tenemso a la chica incomprendida y sufrida que sueña con triunfar, vemos cómo le surge una oportunidad y que se esfuerza por conseguirlo, y además aparece entre medias un interés amoroso de aspecto ario. Algo mil veces visto, pero que si ofreciese un giro, dosis de comedia o alguna originalidad podría tener un pase. Pero no es el caso. Ya vimos algo similar en ‘Ugly Betty‘, la chica fea que luchaba por abrirse paso en un mundo que la veía como un bicho raro, pero ahí sí que había diálogos divertidos, personajes con carisma y muy buen ritmo. Una historia de siempre contada como nunca. No podemos decir lo mismo de ‘Jane by design’.

Los clichés mal hilados se suceden uno tras otro llegando a producir vergüenza ajena. Y ahí es donde entra en acción Andie MacDowell. La actriz de ‘Cuatro bodas y un funeral’ parece haber perdido las pocas dotes interpretativas que poseía en el pasado y que le valieron para conseguir la nominación a dos Globos de Oro, sacando adelante aquí un personaje caricaturesco fatalmente construido. MacDowell interpreta a Gray Chandler Murray, la dueña de la compañía de moda en la que trabaja Jane, y pretende ser una malvada y déspota jefa cruzando a Meryl Streep en ‘El diablo se viste de Prada’ con la enorme Wilhelmina Slater de ‘Ugly Betty’. Su interpretación es tan nefasta como el resultado que han dado sus últimas intervenciones bajo el bisturí.

Y además, en esta aburrida narración encontramos otro grave problema: no empatizamos con Jane. Si al menos la chica fuese adorable y nos hiciese querer acompañarla en su viaje la cosa valdría la pena. Podríamos seguir aguantando este tostón de serie si nos interesase ver cómo esta princesa moderna consigue al chico y cumple su sueño, pero si nos resulta anodina, adiós muy buenas.

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