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Netflix House of Cards

Cualquiera que haya seguido más o menos de cerca la ficción que durante los últimos años nos ha ido llegando desde el otro lado del Atlántico se habrá fijado en que existe cierta tendencia, cada vez más creciente, hacia lo procedimental. Los dramas altamente serializados, y salvo algunas excepciones contadas, ya parecen cosa casi exclusiva del cable, con las networks de casi siempre inclinándose por lo autoconclusivo.

Esta estrategia no es casualidad y tiene sus motivos. No sólo una serie autoconclusiva es mucho más fácil de seguir para el telespectador medio (si se pierde un capítulo, la trama no avanza tanto), sino que, además, sus reposiciones funcionan mucho mejor. Y en ocasiones por aquí ya hemos visto la importancia de la sindicación, una fuente nada despreciable de ingresos extra. Pero ¿qué papel juegan Netflix y otros servicios VOD en todo esto?

Netflix != televisión

El pasado otoño, Netflix retiró de su portal varios realities que, según las explicaciones oficiales, no eran tan populares y no compensaban la inversión. Entre las bajas se encuentran programas como ‘Storage Wars’ (‘¿Quién da más’) o ‘Pawn Stars’ (‘Los Reyes del Trueque’), que casualmente se encuentran entre los más vistos de la cadena A&E. Por esa misma época, Netflix anunció la incorporación de series como ‘Once upon a time’, ‘Revenge’ o ‘Scandal’, todas ellas de la ABC.

A todo esto se le puede sacar una lectura fundamental: lo que tiene éxito en televisión no tiene que tener éxito necesariamente en Netflix. Son plataformas diferentes, con espectadores de un perfil distinto. ¿Un usuario de Netflix se conecta al portal a ver un reality, que las cadenas repiten hasta la saciedad? Posiblemente no. En cambio, sí que tiene sentido que el mismo usuario aproveche las características del servicio para “tragarse” temporadas enteras de una serie que no lleva al día.

Con el paso del tiempo Netflix se ha convertido en el lugar perfecto para las series serializadas, con una trama más o menos común durante toda la temporada. Es una situación win-win tanto para usuario como para la propia empresa: el espectador puede ver todos los capítulos de forma sencilla del tirón o a su ritmo, mientras que la empresa mantiene enganchado al usuario durante toda la duración de la temporada.

¿Significa esto que las cadenas van a lanzarse como locas a crear dramas serializados? No, pero es un aliciente más para que lo hagan. De momento, y sin conocer las cifras que Netflix paga a cada estudio en concreto para cada serie, parece que la sindicación sigue siendo más rentable, pero desde luego es importante destacar cómo la aparición de sitios como Netflix, Amazon VOD o similares pueden afectar creativamente al desarrollo de las series.

Mención adicional merecen los “rescates” de series ya terminadas. Gracias a Netflix, por ejemplo, ‘The Killing’ volvió de entre los muertos televisivos para tener una tercera temporada. El portal firmó un acuerdo con la productora, FOX Television Studios, que le otorgaba los derechos en exclusiva de emisión por la red. Hasta tal punto le fue rentable a FOX que estos decidieron entonces renovar la serie cuando ya estaba más que acabada. Célebre (y raro) es también el caso de ‘Arrested Development’, que con varios años fuera de antena, resucitó con nuevos capítulos hace unas semanas.

La programación original, ésa gran deseada

Que a Netflix le interesa tener su propias series no es un secreto. Lo hemos visto ya con ‘Lilyhammer’, con ‘House of cards’ y con ‘Hemlock Grove’. Próximamente llegará ‘Orange is the new black’, todas ellas apuestas bastante fuertes que seguramente hayan costado bastante dinero. Otros, como Amazon y Hulu, han seguido la misma estrategia pero a menor escala (es decir, invirtiendo notablemente menos).

Si bien ninguna ha compartido las cifras de audiencia (Netflix, ante la presión de los medios, se ha negado siempre a desglosar información de ‘House of cards’ alegando que ellos nunca proporcionan esos detalles) y desconocemos si realmente les sale rentable invertir en este tipo de contenidos, el hecho de que sigan con ello da a entender que sí. Para ellos, la generación de contenido propio es el futuro y les garantiza cierta independencia en caso de que los grandes estudios decidan llevarse a otro sitio sus programas.

Sin embargo, pronto podríamos encontrarnos con otra tendencia nueva: los grandes estudios produciendo contenido exclusivo para Netflix. Así se desprende de las declaraciones de varios ejecutivos que recogen en The Wall Street Journal. Se rumorea que tanto Warner Bros. como CBS Corp. están meditando el aliarse con el servicio VOD para lanzar series originales.

Otras, como 20th Century Fox, son más directas y lo reconocen sin despeinarse: “Las series que antes pensábamos que gustarían a HBO y Showtime ahora también van a llamar la atención a Netflix”. Es decir, ellos también se apuntan a eso de considerar a Netflix como si de una cadena más se tratase a la hora de negociar quién se lleva una serie que ellos estén desarrollando. Los problemas para los estudios siguen estando ahí (falta de datos de audiencia, no hay sindicación, cómo podrían sacarle juego después…), pero si están considerando la opción es que realmente creen que se le puede sacar partido a estos servicios.

Sí, Netflix está cambiando la forma de hacer televisión…

A raíz de todo esto, se puede considerar que sí, que Netflix está cambiando la forma de hacer televisión (y no sólo la de distribución de contenidos, ojo), pero pasito a pasito. Aún quedan muchas incógnitas sobre cómo los estudios y las cadenas se adaptarán al nuevo panorama audiovisual, pero es cuestión de tiempo.

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