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De vez en cuando te encuentras, sobre todo si uno sigue a críticos americanos, con conjuras hacia un programa de televisión algo exageradas. De hecho en los últimos tiempos hemos sido testigos de, por ejemplo, los palos que se llevó el final de la primera temporada de ‘The Killing‘. Todo el mundo se levantó en armas acusando de mil cosas, entre ellas de estafar al telespectador, mientras que otros entonábamos un tímido “pues a mí me ha gustado”.

Este verano el objetivo (hasta que comience la temporada televisiva) parece ser ‘The Newsroom‘, la nueva serie de Aaron Sorkin, que ha sido vilipendiada por varios críticos que escrutan hasta el último detalle para sacar a relucir los defectos que tienen hasta el punto de tildar de absurda y otros calificativos igual de peyorativos o más.

La semana pasada Adriii nos habló de la suspensión de la incredulidad y cómo, por ejemplo, las reglas por las que se regía ‘The Newsroom’ eran rechazadas en base a nuestra percepción sobre la realidad de la que trata. De hecho estoy de acuerdo con ella en que hemos desechado cualquier tipo de idealismo. El mundo ya no es blanco ni negro… sino grises, y grises muy oscuros. Parece que hay más interés (o vende más) hablar de lo malo y lo corrupto y no de lo bueno, de lo que debería ser.

La noticia desde la distancia

En ‘The Newsroom‘ Sorkin nos habla de lo que debe ser el periodismo. Claro, nosotros sabemos que lamentablemente el código del buen periodista murió el día en que la actualidad se convirtió en un negocio hace eones, por lo que cualquiera que proclame dicho código es un chiflado o peor, un hipócrita. Pero ¿qué hay de malo en intentar ver las cosas como deberían ser y no como son?

‘The Newsroom’ tiene sus fallos bastante evidentes, como el uso de la música o escenas que no terminan de funcionar y arrancar. Los personajes caen mal, sobre todo Will que es insoportable, y tiene muchas papeletas como para que el elenco produzca algo de rechazo… eso añadido a la grandilocuencia y verborrea de Sorkin hace que si no te va su estilo no te acerques a la serie ni con un palo.

Sin embargo en lo que respecta al tema periodístico, el principal problema de ‘The Newsroom’ parece ser el relatar la actualidad con la perspectiva que nos da la distancia temporal y sabiendo lo que se fue descubriendo a lo largo de los días posteriores. Lo hizo en el primer episodio con el vertido del Golfo de Mexico y lo ha vuelto hacer con el atentado a la representante Gabrielle Giffords. Momentos en el que las informaciones vuelan, son caóticas, contradictorias y es misión imposible dar con la realidad de las cosas.

No es la primera vez que vemos alguna obra sobre periodistas que aborda la noticia “del momento” (por ejemplo está ‘The Hour‘ con la crisis del Canal de Suez y otras cosas) pero sí una de las que va más “a por todas”. Y aquí es donde entra el pacto de lectura con la serie. La serie tiene buen reparto, unos personajes sólidos, buen ritmo y una buena realización, no es una serie excelente pero sí algo muy interesante y recomendable. Una buena serie que depende bastante de si aceptamos o no sus reglas para disfrutarla.

En ¡Vaya Tele! | ‘The Newsroom’, una serie con mucho potencial

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