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Californication

Hank Moody es un gran personaje. Todos los adjetivos que le pongamos se quedarían cortos, porque los guionistas de ‘Californication’ se han preocupado de darnos, a los espectadores, un personaje que pese a que estaba muy marcado en sus inicios ha sido capaz de evolucionar hasta tal punto que todo lo que digamos de él sería poco.

Si echamos la vista atrás, podemos ver perfectamente a lo largo de cuatro temporadas cómo esta evolución ha llevado a Hank a ser lo que es ahora: un ser infeliz que no tiene donde caerse muerto, una persona que sabe lo que quiere pero que no lo puede tener y que se refugia en las mujeres, el sexo y el alcohol para paliar ese dolor que tiene interiorizado. Esta quinta temporada ha seguido ese reguero de autodestrucción que tenían las cuatro anteriores pero, curiosamente, ha sabido dar un giro interesante, el de la redención de Hank Moody.

Redención puede parecer una palabra muy fuerte para un personaje de la calaña de Hank, pero lo cierto es que es así. En esta quinta temporada estamos viendo mucho más claramente cómo Hank quiere ser feliz, y cómo se da cuenta que después de todo lo hecho en el pasado, sólo puede intentar buscar la felicidad de los que más quiere, incluso sacrificando la suya propia. Sólo de esta manera se puede explicar lo ocurrido en los últimos episodios, con un Hank que se traga, casi, todo el orgullo ante el nuevo novio de Becca y ayuda a Bates para que su ahora mujer no descubra lo que ha terminado haciendo.

Y es que en esta quinta temporada ha sido la que ha cambiado la serie hacia un tono algo más profundo que las anteriores. Sí, seguimos teniendo nuestras raciones de sexo y desnudos, sobre todo gracias a Charlie que ha cobrado un protagonismo que no le queda nada mal. Y sí, también seguimos teniendo ese espíritu tan Moody gracias a la historia de la película para el cantante de rap, pero todas estas líneas argumentales se diluyen cuando volvemos a ver a Hank intentando arreglar todos sus problemas familiares. Que no quiere decir que no sean importantes o interesantes, si no que Hank tiene tanto peso en la serie, que al final lo que le ocurre a él es lo que realmente queremos conocer, el resto no importa.

El último episodio emitido finalizó con una canción de Whitesnake que me pareció tremendamente apropiada para ilustrar todo lo que estaba ocurriendo:

Here I go again on my own
goin’ down the only road I’ve ever known.
Like a drifter I was born to walk alone.
‘cos I know what it means to walk along the lonely street of dreams.

Y Hank seguirá intentándolo, aunque no sepa hacerlo de la mejor manera y no le salgan las cosas como quiere. Y nosotros disfrutaremos de todos sus aciertos y errores, porque si esta temporada continúa con el estilo que está llevando, estaremos sin lugar a dudas ante una de las mejores temporadas de ‘Californication‘.

En ¡Vaya Tele! | ‘Californication’ renueva por una quinta temporada

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