'Happy Endings' encuentra su punto definitivo "Ah-Mah-Zing"

'Happy Endings' encuentra su punto definitivo "Ah-Mah-Zing"
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Entre toda la marabunta de comedias insulsas estrenada el año pasado, sólo un par de ellas consiguieron hacerse notar. La primera fue ‘Raising Hope‘, que por ser de la FOX y haberse estrenado en octubre obtuvo algo más de visibilidad; la segunda fue ‘Happy Endings’, estrenada por la ABC casi al final de la temporada (en abril), a doble episodio semanal (porque no le daba tiempo de quitársela de encima), sin ningún tipo de orden e incluso teniendo que reservarse un capítulo para verano porque no había hueco donde emitirlo. Con esta premisa, ¿quién podía imaginar que ‘Happy Endings‘ volvería con una segunda temporada?

Pues lo hizo, sorprendentemente ABC hizo caso a las críticas que se deshicieron en elogios hacia ella, y teniendo en cuenta que su temporada el año pasado fue un absoluto desastre, la serie consiguió salvarse de la quema en los upfronts. La segunda temporada se ha estrenado ya en condiciones, desde septiembre, en un orden lógico y con la ventaja de que ya saben qué es lo que le gusta a la audiencia y cuáles fueron los detalles que nos encandilaron. Con esos datos en la mano, han podido potenciar los puntos fuertes y resolver las pocos flecos sueltos de la serie.

De esa forma, el carácter histriónico de Penny se ha vuelto aún más histriónico (si es que eso es posible). Su “Ah-Mah-Zing“ es ya cultura televisiva, y además se ha visto favorecida de una trama compartida con la reina de la comedia, una genial Megan Mullally (Karen Walker en ‘Will & Grace’) que llegó para hacer de madre de Penny en un episodio, con número musical incluído. Si me lo preguntáis a mí, y teniendo en cuenta que es una serie que comparte equitativamente el protagonismo entre todos sus personajes, para mí Penny es la estrella de la serie.

También han potenciado el carácter “heterogay” de Brad (¿quién se iba a imaginar que ese precioso polito azul era en realidad un vestido corto?) y el neurótico de su mujer, Jane. En cuanto a Max, su homosexualidad sigue dándonos momentos extremadamente cómicos, como el concurso drag-queens en Halloween; y definitivamente obtiene su cota más alta cuando le dan alguna trama con Penny. Es imposible ver el disfraz que ambos utilizaron en Halloween y no partirse de risa.

Por su parte, sin chirriar demasiado pero también sin ser los reyes de la comedia, Elisha Cuthbert (Alex) y Zachary Knighton (Dave) consiguen sacar adelante a unos personajes que tampoco dan mucho de sí. Son, con diferencia, lo más prescindible de la serie, pero se les perdona teniendo en cuenta que el resto les levanta fácilmente. El cold opening con el que abría la serie esta temporada es un fiel reflejo de lo loca y divertida que es esta serie, tan rápida y plagada de referencias que en ocasiones se hace incluso difícil de seguir. Por algo ABC es la nueva reina de la comedia.

En ¡Vaya Tele! | ‘Happy Endings’, una divertidísima sorpresa que nadie esperaba

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