'Friday Night Lights', un broche final muy digno a una buena cuarta temporada

'Friday Night Lights', un broche final muy digno a una buena cuarta temporada
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Cuando la NBC anunció la renovación de ‘Friday Night Lights’ el pasado mayo, yo fui una de las que dudaban. Por un lado me alegraba de que fueran a traer a una de mis series favoritas de vuelta, pero por otro, y después de ver el final de la tercera temporada, me daba miedo de que volviera tras unos minutos que podrían haber servido perfectamente como final muy digno de la serie. Además, y por cómo acabó la tercera temporada, estaba claro que la cuarta traería consigo cambios importantes. Al final, los responsables de ‘Friday Night Lights’ han demostrado que saben muy bien lo que hacen. A continuación pasamos a comentar, con muchos spoilers si aún no lo habéis visto, el final de la cuarta temporada.

Durante esta cuarta temporada se nos enseñó un Dillon que hasta ahora no habíamos conocido. Pasamos a vivir entre los barrios marginales de la ciudad, con zonas conflictivas y un instituto aún más conflictivo. Comenzamos a ver a los Panthers con otros ojos, como los engreídos de la parte alta de la ciudad que lo tienen todo en detrimento de las clases más bajas. Y también conocimos nuevos personajes, mientras que a los viejos fuimos despidiéndoles conforme sus motivos para quedarse en Dillon iban apagándose poco a poco.

Es precisamente esta última parte una de las que más me gustan de ‘Friday Night Lights’. Está claro que hay personajes que han cumplido su ciclo en la serie, y alargar su presencia injustificada en Dillon sería un lastre más que otra cosa. En las pasadas temporadas vimos las despedidas de Smash o Street, y en este caso ha sido Saracen el que ha decidido dedicarse por fin un poco a sí mismo y trabajar por el futuro que quiere tener, aunque sea dejando de lado a Julie. Precisamente Saracen fue, diría yo, el personaje que más nos emocionó esta temporada en el capítulo en el que trataban el fallecimiento de su padre.

Y de Saracen pasamos a Riggins, otro de los clásicos que, cuando por fin tiene claro su futuro (adquirir una finca y hacerse una casa en Dillon), se ve en cierto modo obligado a echarle una mano a su hermano en unos negocios turbios para ayudarle, por un lado, y conseguir dinero fácil por otro. Riggins ha madurado muchísimo durante estas cuatro temporadas y lo demuestra entregándose a la policía y autoinculpándose de todo para conseguir librar a su hermano, que acaba de tener un hijo, de ser encarcelado. Una despedida un tanto amarga para un personaje que por fin se preocupaba por lo que iba a hacer después, y la verdad es que no parece que vayamos a verle mucho en la quinta temporada, salvo quizás alguna aparición esporádica.

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Pero, con permiso de los dos anteriores, los grandes protagonistas de la temporada han sido, cómo no, el entrenador Taylor y su mujer Tami. Eric, desterrado de los Panthers, recibe la difícil tarea de convertir a los Lions en un equipo de fútbol. Por tener no tienen ni uniforme decente que poder utilizar, así que podéis imaginaros el desastre. El hecho de que mucho de los jugadores pertenezcan a entornos de bandas y criminales tampoco ayuda demasiado, pero a nuestro coach no hay equipo que se le resista, y a base de trabajar consigue que, si bien los Lions no ganan cada partido, al menos ya dan aspecto de equipo en el campo.

Y así llegamos al último capítulo. Los Panthers, al borde de los play-offs, se enfrentan a los Lions. Lo que se juegan los primeros está claro, poder optar al Campeonato del Estado. Los Lions, en cambio, se juegan algo más importante: su honor, y el demostrar que efectivamente son un equipo y que, a pesar de todas las dificultades y la falta de medios, son capaces de plantar cara a los orgullosos jugadores del instituto de la parte alta de la ciudad.

¿Creéis que podemos ganar a los Panthers? Yo no creo que podamos ganar a los Panthers. Yo sé muy bien que podemos ganar a los Panthers. La pregunta es, ¿creéis vosotros que podemos ganar a los Panthers? ¡Entonces demostrádmelo!
- Entrenador Taylor

Las mayores quejas que he visto del final de temporada es que era bastante previsible: los “buenos” (Lions) ganan a los “malos” de la película (Panthers), en un partido épico. Si después de una temporada con tantos cambios en la historia argumental y en los propios personajes las quejas tan sólo llegan porque al final acaban ganando los “buenos”, entonces es que algo han hecho bien. Y si encima lo hacen de forma tan brillantemente ejecutada como ha sido el caso, yo no me voy a quejar. Landry, que prácticamente era un secundario con ningún papel en el equipo en años anteriores, pasa a ser su gran salvador, con Vince, otro de los nuevos personajes, como su gran aliado.

Las dos chicas que, por otro lado, no me han encajado demasiado bien con su papel esta temporada han sido las dos nuevas de este año. Quizás el año que viene consigan darles más relevancia en la serie, pero hoy por hoy podrían tacharse, en mi opinión, de prescindibles. Por un lado tenemos a Jess, cuya única misión parece tan sólo dar vida al triángulo amoroso entre ella, Vince y Landry. Por otro, Becky, una chica incomprendida e ignorada por su padre pero que pronto congenia con Riggins, que la ve más como una hermana que como a otra chica cualquiera. Ésta se queda embarazada y, tras una charla con Tami, en la que le habla de todas sus opciones, decide abortar.

Aquí precisamente tenemos que entrar a hablar de Tami. El hecho de aconsejar y hablar con una asustada adolescente embarazada le trae problemas más tarde. En otra interpretación grandiosa por parte de Connie Britton (tanto ella como Kyle Chandler están espectaculares este año), decide resignarse a pesar de saber que tiene razón frente a los que le acusaban de haber influido en Becky y convencerla para abortar. Injustamente se ve obligada, para no perder su trabajo, a un cambio de localización: el año que viene la veremos de nuevo como consejera de los estudiantes, pero en el instutito East Dillon, para el que trabaja su marido.

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Mi otra única pega es que todo pasa demasiado rápido a lo largo de la temporada. Quizás se echa de menos que dediquen un poco más de tiempo a los nuevos personajes mientras que otros antiguos (por ejemplo, JD) pasan a un segundo plano y parecen algo desaprovechados. Aunque también hay que tener en cuenta que estamos hablando de tan sólo 13 episodios. Para todos los cambios que han hecho y todas las novedades que han introducido, la verdad es que han sabido distribuir el poco tiempo disponible bastante bien. En definitiva, de lo mejorcito que he visto esta temporada. Y lo mejor es que aún nos queda otra más para disfrutar. Go Lions!

En ¡Vaya Tele! | ‘Friday Night Lights’: Los Taylor contra los elementos

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