'El escritor (The Ghost Writer)'. Polanski exprime las posibilidades de un débil thriller político

'El escritor (The Ghost Writer)'. Polanski exprime las posibilidades de un débil thriller político
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Este viernes, día 26, se estrenará ‘El escritor (The Ghost Writer)’, la adaptación de Roman Polanski de la novela ‘El poder en la sombra’ (‘The Ghost’), de Robert Harris, que nos cuenta cómo un escritor (Ewan McGregor) es contratado como «negro» para escribir la supuesta autobiografía del ex Primer Ministro británico (Pierce Brosnan), que se encuentra en EE. UU. La situación no es muy halagüeña, pues su predecesor se acabó suicidando por la presión que el libro ejercía sobre él, cerca de la costera residencia donde se alojan el político y su familia.

El avezado Polanski toma, de un relato gastado y escaso, los elementos que mejor se prestan a producir el modelo de thriller que tan magistralmente ha llevado a cabo en previas oportunidades. El polaco cuece una atmósfera opresiva y contagia la urgencia de la investigación, gracias a un conjunto de secuencias conducidas con tranquilidad, pero que no extravían, ni por un instante, la ominosa presencia de una amenaza indeterminada, tan poco concreta que podría ser, por lo que al protagonista concierne, una simple paranoia sin fundamento. La escena del GPS despunta entre ellas como un ejemplo claro de construcción de la tensión y de mantenimiento del interés.


La elección de los espacios —de esa mansión, tan abierta por cristales al exterior, pero tan encerrada por su ubicación aislada— juega otra vez a favor de la angustia, si bien no tan plenamente como las costas coruñesas de ‘La muerte y la doncella’. Los personajes se encuentran en una isla y el precursor del protagonista perdió la vida precisamente en el único medio que existe para escapar de ella. Los movimientos están coartados y cualquier paso vigilado. Con todo ello, se hace más difícil respirar que averiguar las claves que se ocultan en la gestión del gobernante retirado. Te retiene con la misma fuerza una enigmática banda sonora, frimada por Alexandre Desplat.

Casa aislada El escritor (The Ghost Writer)

Los caracteres encontrados y la exploración de la propia personalidad son, igualmente, bazas constantes en Polanski que, en el caso particular de ‘El escritor (The Ghost Writer)’, aportan madurez y valía al encargo. Los diálogos, henchidos de sarcasmo y de sagaces consideraciones, perfilan a unos personajes de vuelta de todo y con poco que perder.

McGregor se introduce en la carcasa de un hombre superado por las coyunturas, que se ve forzado a desempeñar un rol de investigador que no le corresponde y para el que no está capacitado. Como ya ocurriera en ‘Frenético’, el director aprovecha la noción de extraer a un ciudadano de a pie de su hábitat natural para dotar a la historia de un realismo y unas apreciaciones de los que las narraciones detectivescas al uso carecen. Con todos sus éxitos, es un autor que no firmará el libro que está escribiendo porque ni siquiera tiene nombre, un pelele ante quien los malos de la película ni tan solo demuestran el respeto de considerar su presencia un riesgo que pudiese desentrañar su secreto. Sus opciones se representan en una elocuente metáfora encarnada por un jardinero que en vano trata de arrebatarle al viento las hojas secas de los árboles.

Si al escritor se le ha podido llamar «fantasma» gracias a que, en inglés, la expresión para hablar de los autores ocultos tras una firma famosa contiene esa palabra; mucho más invisible es aún el antiguo Primer Ministro, personaje que, entre carrera y carrera, echa una mirada nostálgica a otras épocas de su vida. A su alrededor, dos mujeres convertidas en rivales por la situación, luchan por su espacio. Misteriosos todos ellos, plenos de verdades sin desvelar, cada uno de los personajes que aparece en ‘El escritor (The Ghost Writer)’ aumenta la curiosidad, pero más centrada en sus vidas y personalidades que en su desempeño dentro de la confabulación.

Pierce Brosnan en El escritor (The Ghost Writer)

Supongo que, dentro del género novelesco de espías o de thriller político, se podría abrir un gran apartado relacionado con las teorías de la conspiración. Algunas las consideraría ocurrentes —como las que dieron pie a las dos versiones de ‘El mensajero del miedo’ (‘The Manchurian Candidate’)— y a otras les otorgaría una credibilidad que captaría nuestra atención ante el desenredado de sus detalles. El complot ideado por Harris no contiene ni la originalidad de unas ni la legitimidad de otras y carece de la fuerza para enganchar, pero más aún para sorprender. Tratar de justificar las decisiones de este ex-Primer Ministro, trasunto de Tony Blair, con un elemento subversivo como el que incluye Harris, puede ser más risible que sugestivo.

La base literaria de ‘El escritor (The Ghost Writer)’ sirve a Polanski para hacer lo que le motiva, que no coincide con las intenciones del novelista. Si se busca en la película un transcurso de thriller político conspirativo, la experiencia será insatisfactoria y se verá interrumpida, antes casi de haber despegado, con un brusco final. Si se trata de ver, sin embargo, el espíritu del director, reflejado en la opresión y el encierro, o un retrato de interesantes personajes; todo, incluso esa conclusión precipitada, cobrará sentido para componer una propuesta que, si bien no está entre las mejores de Polanski, no carece de ninguna de las constantes que hacen su cine tan fascinante.

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Mi puntuación:

3,5

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