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El cáncer, esa dichosa enfermedad de la que ninguno estamos a salvo en ningún momento, está tomando un cariz importante en la pequeña pantalla en los últimos tiempos. Tradicionalmente ha sido un tema tabú, del que poco se ha querido hablar por la seriedad del asunto, y se ha utilizado como recurso narrativo en multitud de ficciones para acabar con personajes, destinándolos directamente al otro lado de la vida o haciendo que su papel deje de tener protagonismo. La tensión entre la vida y la muerte siempre es un valor seguro en televisión y por tanto, representa triunfo en la mente del espectador.

Uns cuantas noticias podemos contar ya desde los últimos meses referidas al cáncer. Actores de importantes producciones, como Michael C. Hall anunciaba su cáncer y su rápida recuperación posteriormente, pero se puso en peligro la continuidad de más de un episodio. Andy Whitfield, abandonaba la producción de ‘Spartacus’ también con motivo de un cáncer que le atacó por partida doble y que le obligó a dedicarse a los tratamientos exclusivos para erradicarlo definitivamente. Pero más allá de este tipo de noticias, la enfermedad se ha hecho con un pequeño protagonismo que antes no tenía.

En contrapartida a estas tristes noticias, Showtime anunciaba la producción de ‘The Big C‘, una comedia sobre el cáncer de la que ya os hemos comentado algo por aquí y que está muy recomendada. Quizás sea la primera comedia que se atreve a reírse de la enfermedad cara a cara, concretamente del melanóma, y esto marca un precedente en este tema, hasta ahora más tabú en televisión. La máxima de la serie es vivir la vida, hacer lo que te pida el cuerpo, en todo momento y con mucho humor para aprovechar cada minuto que queda. Y Laura Linney, encarnada como Cathy, simplemente lo borda en su interpretación.

A nivel médico, cada día escuchamos más casos de cáncer en entornos no tan lejanos al nuestro. El estrés, el contaminado aire de muchas ciudades que respiramos, los alimentos manipulados que comemos y tantos aditivos que lleva la comida preparada de los últimos 40 años, entre muchos otros factores está haciendo estragos en nuestra sociedad. Puede que dice así tan rápido y superficialmente suene a teoría de la conspiración contra el mundo, pero las últimas apariciones del cáncer en ficciones televisivas dan que pensar.

Quizás por una parte se esté intentando cambiar la visión social del cáncer no como una enfermedad terminal, ya que la mayoría de ellos hoy en día tienen cura si se pillan a tiempo, sino como algo “no tan extremadamente serio” producto de nuestra forma de vida actual y que cada vez es más común y será más común… en el fondo del asunto, por la causa del sistema consumista y bastante poco saludable en el que nos encontramos. Y aunque suene apocalíptico, en este punto la televisión como medio de comunicación de masas tiene mucho que ver para cambiar poco a poco la conciencia social de un asunto como éste.

Llamémosle X, lavado de imagen, nuevo significado, nueva acepción quizás. Otra forma de tratar el asunto que no tiene por qué ser ni buena ni mala, sino, lo que puede ser indicador de una tendencia actual.

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