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Parece que Telecinco está destinada a encontrar la polémica. Eso es lo que podemos pensar tras observar lo ocurrido en la segunda gala en directo de ‘La voz’, el talent show estrella de este curso televisivo que ayer volvió a romper audímetros marcando un 33% y acercándose a los cinco millones de espectadores. Es muy posible que ese número de espectadores se hubiera mantenido sin la polémica de la noche, pero el repentino abandono de Ruimán puso la guinda a una fase del programa que está mostrando las debilidades de ‘La voz‘.

Aunque no sea nuevo observar que ‘La voz’ pierde algo de fuelle con sus galas en directo (lo cierto es que a estas alturas ya no aporta nada original a lo que han ofrecido otros programas en el pasado), el desarrollo de las galas en directo está lejos de ser el programa musical que muchos quisiéramos. Esto es debido a una serie de fallos que, aunque hay que admitir que han sido ligeramente mejorados en la segunda emisión en directo, se han erigido como el talón de Aquiles de ‘La voz’, mostrando una vez más el peligro que corren algunos programas al enfrentarse al directo.

Fallos de sonidos, errores en la realización… Hasta a Tania Llasera se le fue la luz en mitad del encuentro que tiene con los concursantes tras el final de la primera gala en directo. Jesús Vázquez admitió ayer algunos de estos fallos, haciendo saber a la audiencia que habían tomado nota y que se comprometían a mejorarlos, algo que sí hicieron ayer aunque todavía encontramos algunos momentos en los que se demostraba que la gala no marchaba con la limpieza con la que debía funcionar.

Quizá al programa le ha perjudicado el amplio número de concursantes que han pasado a la actual fase(24 personas que han sido divididos en las dos primeras galas), teniendo que administrar numerosas actuaciones a la vez que se las ingeniaban para que no resultaran agotadoras para el show. En este punto ‘La Voz’ tiene su mejor baza en un escenario espectacular y unas puestas en escena que están a la altura de las circunstancias. Podemos decir que ‘La Voz’ en directo funciona en la teoría, pero que ha empezado a cojear cuando la maquinaria se ha puesto a funcionar.

Si a los fallos mencionados anteriormente le unimos el amplio escaparate publicitario en el que se ha convertido el programa, encontramos una diferencia abismal entre la agilidad que se daba en la fase de las audiciones a ciegas y lo tedioso que a veces se vuelven las galas en directo. Aún así, ‘La voz’ ha demostrado que está imparable, no solo por las audiencias que ha marcado hasta la fecha, sino por el éxito que comienzan a tener algunos de sus concursantes, que recuerda al alcanzado por los participantes de ‘Operación Triunfo’.

Durante la gala de ayer vivimos el hecho insólito al que hacíamos mención al principio de este artículo. Ruimán, uno de los integrantes del grupo de Melendi, abandonaba ‘La Voz’ tras su actuación ante el asombro de espectadores y participantes del programa. El concursante mostraba su disconformidad con un hecho relacionado con su cuenta de Twitter y dejó a la dirección de ‘La Voz’ descolocada. Muchas teorías pueden surgir a partir de este punto, pero lo cierto es que no se recuerda un abandono de este tamaño, que se recogió con razón como un gesto insolidario con el programa y el resto de concursantes. Otra buena prueba de los peligros que corre esto del directo, donde no hay nada escrito por mucho que se planee de antemano.

En ¡Vaya tele! | Las batallas de ‘La Voz’, el espectáculo eterno

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