
La cobertura que las cadenas han planteado para la posesión de Obama sólo puede hacernos pensar dos cosas: que creen que el hecho es absolutamente relevante o que esperan que las conexiones en directo y los especiales les hagan liderar en audiencias. Yo me inclino por la segunda opción. No sería la primera vez que un acontecimiento de estas características rompe las barreras del share.
Cada cadena ha elegido un filtro con el que ofrecer el show pero está claro que vamos a tener a Obama hasta en la sopa. De nosotros depende escoger el tipo de cobertura que más nos apetece, si es que el espectáculo nos interesa. Lo que está claro, a la vista de los medios empleados, es que mañana Obama será la estrella de las audiencias porque pocas cadenas han querido arriesgarse a pasar por alto la toma de posesión. Sólo Telecinco se ha limitado a trasladar los informativo a Washington pero no ofrecerá programación especial.








