
Anoche estuve viendo ‘The cleaner’ en Fox y entendí la escasa repercusión que ha tenido la serie a nivel de filias y fobias. Con unos componentes habituales, casi diría que recurrentes, a la serie le falta el golpe de gracia para convertirse en algo más que el procedimental que ya es de por sí. Utiliza unos recursos tan matemáticos que no hay lugar para la sorpresa ni para la indignación.
Benjamin Bratt interpreta a un ex drogadicto que se dedica a desintoxicar a todo aquel que se lo pida con un equipo de colaboradores ecléctico que me recordó en cierto forma al ‘Equipo A’. Tiene problemas familiares, problemas para demostrar sus sentimientos, miedo a recaer y un método de terapia de choque que incluye investigaciones de corte policial a todo nivel. Vamos, que la serie tiene de todo menos lo esencial: un personaje verdaderamente interesante.






