
Hacer hoy en día un artículo defendiendo a ‘La Noria’ es lo más parecido a un suicidio bloguero que puede cometer cualquiera que escriba sobre televisión. Pero cuando reflexiono sobre lo que está ocurriendo con el programa de Telecinco aparece en mi mente ese sabio consejo que afirma que la razón no está en los extremos, sino en el punto intermedio del problema. En la actualidad, el programa presentado por Jordi González se ha visto contra la espada y la pared en tan solo dos semanas. Hoy ‘La Noria’ ha perdido todos sus anunciantes, lo que ha provocado una profunda reflexión en Telecinco sobre qué se debe hacer en el futuro con el programa en particular y con su modelo televisivo en general. Parece que ‘La Noria‘ seguirá girando, al menos una semana más, aunque en esta ocasión se convertirá en un espacio más propio de La 1 que de una cadena privada.
Antes de nada creo que es recomendable mostrar mi postura acerca de lo que ocurrió en ‘La Noria’ la noche en la que se decidió entrevistar a la madre de El Cuco. Creo que el principal error que cometieron los responsables del programa fue pagar a la entrevistada, algo que Telecinco ya ha hecho en otras ocasiones con otros condenados por la justicia. La madre de El Cuco no está condenada, es cierto, pero el mensaje que se envía con este acto es el mismo: estamos dispuestos a beneficiar económicamente a delincuentes y a su entorno más cercano para que vengan a contar su versión de los hechos, algo que en la mayoría de los casos incluso va a servir para limpiar su imagen.






En una curiosa iniciativa orientada a generar el debate de los lectores, el diario El País ha aprovechado una 


