
Cuando hablamos de telerrealidad, las posibilidades parecen no agotarse. De hecho, Cuatro demostró ayer que siempre se puede ir un paso más allá con ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’, que arrancó anoche en su versión spanish para cinco conquistadores y sus cinco implacables madres. No es ninguna novedad: el docu- reality parte de ideas similares (como ‘Date my Mom’, originario de la norteamericana MTV) y de una vuelta de tuerca a sus propios productos, como ‘Granjero busca esposa’. De hecho, ambos programas comparten presentadora, Luján Argüelles y un formato casi calcado, salvo las diferencias obvias.
“Apostar por el amor o volver a casa con mamá”: esa es la premisa inicial. Y en esta misión, las madres son juez y parte: son ellas las que animan a sus hijos a encontrar pareja, conscientes de la necesidad de que se descuelguen de sus faldas (algunos a la tierna edad de 45 añazos), pero también las que intentan decidir qué nuera (o yerno) le conviene a su vástago. Como en todo en la vida, los hijos escuchan a las madres, pero luego hacen lo que quieren. Y en ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’, lo último que parecen buscar los hombres es casarse. Con qué facilidad se habla de matrimonio en estos programas y qué dificil resulta creérselo viendo el desfile de ayer de sucedáneos de tronistas de (inevitable la mención) ‘Mujeres, Hombres y Viceversa’.









