
La nueva televisión pública española llega sin grandes cambios sustanciales, tras la supresión completa de publicidad desde el 1 de enero de 2010. El cambio más grande es el aumento de la duración de los informativos, que seguro seguirán siendo líderes de audiencia, y la supresión de algún que otro programa como ‘Gente’, aunque sin embargo, aumentarán la duración de ‘España directo’ una hora más.
Y hablando de ‘Gente’, cuando cancelan un programa siento una gran tristeza por los profesionales que se quedan sin trabajo, un hecho que parece no preocupar a nadie que está delante ni detrás de la pantalla, pero tras cada programa cancelado hay muchos trabajadores que se van a engrosar las listas del paro de este país, la mayoría de ellos, de productoras externas hasta que encuentran una nueva producción. Por otra parte, creo que el formato de ‘Gente’ está más que agotado y ha perdido mucho interés. La crónica de sucesos del corazón no debería tener espacio en una televisión financiada con fondos públicos por puro interés público, al igual que creo que también deberían suprimir el espacio del longevo ‘Corazón, corazón’.


Otra consecuencia más del final del reinado de Telecinco: la cadena ha dejado de ser la primera en target comercial, uno de los indicadores que mejor miden para los anunciantes la efectividad de la publicidad en una determinada televisión. En este target, se incluyen a las personas de 13 a 55 años que no sean de clase baja y que vivan en municipios de más de 10.000 habitantes. 








