
The CW ha encontrado en ‘The Vampire Diaries‘ una mina de oro; a pesar de su inevitable bajón de audiencia, los vampiros (y lobos) de Mystic Falls siguen siendo la serie estrella de la cadena, convirtiéndose en todo un exitazo entre la audiencia joven y colándose con relativa facilidad entre los Trending Topics mundiales en Twitter. Pero su ritmo endiabladamente acelerado y su rechazo a centrarse en el rollo sentimental permite que una audiencia adulta y escamada con todo el rollito vampiril también pueda disfrutar la serie.
‘The Vampire Diaries‘ es todo acción y entretenimiento, y lo ha confirmado con su segunda temporada. Las escenas de amor/románticas han sido la excepción, y nos han deleitado con veintidós capítulos que bien podrían ser veintidós finales de temporada. Los personajes van y vienen sin ningún tipo de orden, mueren con la misma facilidad con la que aparecen y no le pesa en ningún momento la constante renovación de secundarios que vive, más bien todo lo contrario. Sólo el trío protagonista es imprescindible, y nunca se puede dar una muerte por definitiva. ¡Nunca!







