
‘The Big C’ es una de esas dramedias que deberías ver si te atrae el divertido mundo de los remixes entre drama y comedia. El season finale de la primera temporada nos dejó totalmente descolocados, puesto que tratar el tema cáncer con altas probabilidades de ser terminal, por desgracia no puede ser tan longevo como las decenas de temporadas de ‘Doctor Who’. No sabíamos qué rumbo iba a tomar la serie, en qué mundo y en qué tono.
Pero la segunda temporada nos ha despejado dudas. Una segunda muy emotiva, divertida, una pizca estresante, con más valores y coraje que nunca y especialmente familiar. El carácter cercano ha marcado la historia de una Cathy Jamison dispuesta a seguir luchando contra su melanoma a costa de lo que sea y lo que le de la gana, pero sin cometer las locuras que se le pasaban por la cabeza en la primera temporada, siendo más consciente que la vida nos da una de cal y otra de arena en cuanto menos lo esperamos.







