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	<title>¡Vaya tele!</title>
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	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo de la televisión, con toda la actualidad de las series y programas que te interesan.</description>
	<pubDate>Fri, 18 Apr 2008 14:44:33 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[El poco valor e interés por el arte]]></title>
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      <pubDate>Fri, 18 Apr 2008 14:44:33 GMT</pubDate>
      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image10416" src="http://img.vayatele.com/2008/04/violin.jpg" class="centro" alt="violin" /></p>

	<p>Alguno se preguntará que tiene que ver la imagen de un violinista tocando a la entrada del metro de Washington con un blog de televisión, pero la idea que se transmite tras ese experimento me sirve para explicar como normalmente <strong>le damos la espalda a la buena cultura o a los programas que realmente merecen la pena</strong>. Voy a tratar de explicarme.</p>

	<p><a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html?referrer=emailarticle">The Washington Post</a> preparó un artículo, ganador de premio Pulitzer por cierto, en el que realizaría un experimento con el que quería demostrar cómo somos los humanos capaces de darle la espalda a la excelencia, y simplemente por no montar ningún show con el que llamar la atención. Para ello se solicitó la colaboración de un violinista tan virtuoso como <a href="http://www.joshuabell.com/">Joshua Bell</a>. La idea era sencilla, colocado en un lado de la sala de entrada al metro, junto a una papelera, tocando su violín a un nivel espectacular, pero sin molestar. Lo curioso del vídeo, que podéis ver en la continuación de la entrada, es que casi <strong>nadie se paró a escucharle durante los 45 minutos que estuvo tocando</strong> (llegó a recuadar poco más de 30 dólares, pero eso es lo de menos), y que sólo al final, tras ver el regalo que tenían antes sus ojos, una transeúnte lo reconoció y otros tres más se pararon a terminar de escuchar la composición. Es decir, tenemos el arte delante de nuestras narices, y como no estamos educados para valorarlo, <strong>lo dejamos pasar sin prestarle la atención debida</strong>. Por eso mismo que Joshua Bell estaba haciendo gratis en el metro, cobraría un pastón en un teatro.<a name="more"></a></p>

	<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/hnOPu0_YWhw&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/hnOPu0_YWhw&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>Recogiendo esta idea del vídeo y del artículo, lo traslado a la televisión y me planteo, en líneas generales, <strong>si sabemos distinguir el talento cuando lo tenemos delante</strong> de nuestras narices. Si bien, los programadores planifican unas parrillas de acuerdo a los gustos que nosotros les mostramos, y eso significa obviar el talento y el buen trabajo, o bien es querencia por la bulla y lo que continuamente llame más la atención. Por ese motivo, el poder disponer de las series en internet, permite que, como esos viajeros que se pararon a escuchar al violinista, podamos decidir el valorar la calidad, siendo capaces de <strong>escoger si parar en un determinado espacio cuando algo nos gusta</strong> de verás.</p>

	<p>Ver en el vídeo a la mujer que le reconoce y le dice, te escuché tocar en tal sitio, y más cuando llevaba sus buenos minutos tocando y ésta escuchándole, seguro que es un regalo enorme para el artista. A eso me refiero, a que las televisiones lleguen a saber distinguir que existe un tipo de persona que prefiere calidad a cantidad. Que si eso se lo da la Red, sepan comprenderle, y no tratarle como un apestado. Es el valor del individuo. Y las imágenes del vídeo son un claro ejemplo.</p>

	<p>Vía | <a href="http://whiteandpartners.blogspot.com/2008/04/art-often-goes-unnoticed.html">The Blah Blah Blah Blog</a></p>


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