
Prácticamente desde el principio de la nueva temporada, los seguidores de ‘Fringe’ se han mostrado muy preocupados por las mediocres audiencias que está consiguiendo en su nuevo horario en EE.UU. de los jueves a las 9 de la noche. Hace dos semanas cayó hasta los 5 millones de espectadores (en parte porque era el primer episodio tras dos o tres semanas de hiato por los play-offs de la liga de béisbol), y todas las alarmas se desataron entre los fans, pidiendo todavía con más insistencia a Fox que cambie ‘Fringe’ de día, preferiblemente de vuelta a los martes, donde se estrenó el año pasado y consiguió unas audiencias más que decentes.
Los fans españoles de la serie ya llevan algún tiempo discutiendo sobre ello y pensando, precisamente, que lo mejor sería que huyera de los jueves, el horario más importante de la televisión estadounidense, pero en el que la competencia es feroz. Entre ‘CSI’ y ‘Anatomía de Grey’ se reparten casi todo el pastel, y es muy cierto que en los medios estadounidenses empieza a reflejarse la misma preocupación. No hace mucho, Michael Ausiello hablaba en Entertainment Weekly con J.J. Abrams sobre esas bajas audiencias, pero el co-creador de la serie explicaba que en Fox aún no están preocupados y que siguen apoyando el show.



Estamos de acuerdo en que, por ahora, llevamos pocos capítulos de Fringe como para ponernos a analizar sesudamente los derroteros que puede tomar la serie más adelante. Pero una cosa está clara, por ahora: Fringe es la más clara “hija” de Expediente X que ha habido hasta ahora en la televisión estadounidense.






